¡¡ El desgarrado grito de un Picador de Toros !!

Hoy el grito desgarrado de este picador tordesillano debe ser oído con el mismo respeto y atención que su grupo social dedica a los demás.

Me ha causado sensación el grito desgarrador de uno de los picadores vallisoletanos ante la situación profesional por la que están atravesando, sin casi recursos económicos, profesionales taurinos, con la ausencia total de festejos ordinarios debido a la pandemia, sin trabajo ni actuación alguna, yendo de acá para allá a la búsqueda de recursos que le permitan llevar a su mesa el pedazo de pan de cada día.

Javier Bastida ha dejado dicho con la espontaneidad que le caracteriza, «La sociedad no nos quiere; el gobierno nos rechaza las ayudas que ellos mismos han dado para la cultura. Me he hecho hasta 1000 km con mi coche y el transporte de caballos para llevar a mi inseparable caballo de picar «serranito»  por picar un simple tentadero de vacas. He ido a picar toros a puerta cerrada que nadie queria picarlos jugándote la vida por crecer y creer en tu profesión. He picado en las peores plazas que os podéis imaginar con verdaderas corridas de toros y también he picado en las plazas más importantes de España. Nos han quitado nuestro pan, nuestra dignidad, nuestra identidad: ya no conozco a mi país, España . Cuando antes no hace tanto un torero era un Dios algo fuera de lo común y ahora nos niegan hasta un miserable subsidio de 6 meses para tirar hacia delante».

Bastida se lamentaba porque a los toreros y profesionales taurinos y como no a los ganaderos no se le trata como se debería o por lo menos con cierta dignidad y respeto que sin duda se merecen. Toca esperar aunque no sabemos a qué  y sin rendirse como él hace en su caso, trabajando en el campo con sus caballos , vacas y bueyes. «No se puede uno rendir, es la frase mas sonada, pero cuesta ya hasta tragar saliva».

He conocido a Javi Bastida desde que era un chiquito alegre y espabilado, al que su padre, tristemente desaparecido, animó a dedicarse a la fiesta de los toros, yendo con él en sus primeros momentos como picador de toros, habiendo ya debutado en las Ventas, la catedral del torero, por decir una plaza significativa. Y ahí anda el hombre en su «Corredero Javier Bastida» facilitando jornadas de asueto, entretenimiento y afición a quienes se lo solicitan en ese pago bajo tordesillano de «La Almendrera» en cuya placita de tientas no pierde el momento de forma para seguir preparado hasta que de nuevo se vuelva a empezar.

No es justo, de ninguna forma, que los profesionales taurinos no sean ayudados como cualquier otro trabajador ante la ausencia de ingresos, por el paro laboral total al que en esta temporada están sometidos. Ellos son profesionales y tienen exactamente el mismo derecho que artistas de cine, del teatro, de la farándula o de la música a recibir la atención por parte de las autoridades.

Hoy el grito desgarrado de este picador tordesillano debe ser oído con el mismo respeto y atención que su grupo social dedica a los demás.

¡Ánimo, torero!

Escrito por Jesús López Garañeda 

Foto: José Fermín Rodríguez