Tentadero en Apolinar Soriano, nueva actividad encuadrada en el Certamen Castellar

En estos días se ha celebrado un tentadero en la Ganadería de D. Apolinar Soriano.

Un tentadero un tanto especial, como una actividad taurina y un premio más, encuadrado en el Certamen de Novilladas sin Picadores de Castellar, «Trofeo Ricardo López», generosidad de un ganadero que tanto se preocupa por la base de la fiesta.

Han participado los triunfadores de las dos ediciones celebradas de dicho Certamen: Ruiz de la Hermosa y Jesús Llobregat.

Fue este un tentadero clásico, tal y como se pretendía y que el ganadero entendió rápidamente cuando se lo propuso el Ayuntamiento, ante el ofrecimiento que él hizo en su día. Asistieron los acompañantes justos de los toreros, para no desvirtuar el verdadero sentido de esta fundamental etapa de selección de bravo.

Los asistentes pudieron disfrutar de la tienta de cinco vacas en una tarde excepcional en la que los dos novilleros estuvieron a la altura necesaria y no defraudaron en absoluto. Antes al contrario.

Una extraordinaria vaca permitió a Asier Ruiz de la Hermosa torear, y muy bien, con  esa torera naturalidad y esa elegancia suya, con mucho arte, todo lo que quiso y más, con permiso del ganadero que disfrutaba como los demás, viendo a su vez disfrutar a los toreros toda la tarde.

Llobregat tuvo peor suerte con una de las reses y el ganadero le compensó con otra vaca más, con la que pudo desquitarse y demostrar, como toda la tarde, sus cualidades, su sentidos del toreo y su arte.

Sobran las palabras ante algo tan importante y necesario para estos novilleros y que el ganadero entendió desde su enorme afición y sabiduría taurina. Gracias a los dos novilleros, gracias al ganadero y a su familia, por estar ahí apoyando y por apreciar el gesto que se quería hacer con los triunfadores.

La familia ganadera animó constantemente a nuestro alcalde para que siga por la senda emprendida; una ardua, noble y difícil labor, pero a la vez trascendental, para difundir, promocionar y entender la fiesta. Siempre por y para todos los alumnos de escuelas y los novilleros sin caballos que empiezan y que tanta falta les hace, también, torear en el campo sin otra compensación para el ganadero que la satisfacción de poner a disposición de estos chicos unas vacas, con encaste Núñez, como buenos aficionados que demuestran ser.

Un pasito más para que los toros perduren y recobren lo mejor que tienen, su verdad, desechando todo lo ajeno, perjudicial o accesorio a la fiesta misma.

Texto: Antonio Anaya Marín

Fotos: Pedro García