Saque el pañuelo blanco, Sr. Presidente de la Junta, que los ganaderos de bravo no aguantan

Cuando esta semana recibí algunos vídeos de la entrada de toros de lidia cinqueños en el matadero de Fuentesaúco (Zamora), agolpándose para ser sacrificados con el tiro  de muerte y puestas sus canales en los ganchos de despiece, me estremecí.

Ver esos animales pujantes, hermosos, llenos de vida, cuajados en su fuerza y en su bravura pasto del matarife porque sus cuidadores, sus propietarios, sus ganaderos no pueden atenderlos, ni sostenerlos económicamente, ni alimentarlos, al haberse eliminado la fiesta de los toros con la cancelación de las ferias de pueblos y ciudades como consecuencia de la pandemia terrible vírica que estamos todos padeciendo, me llené de desasosiego, tristeza, desamparo e impotencia.

De ahí el grito estremecedor dirigido al Presidente de la Junta de Castilla y León, un buen amigo como es Alfonso Fernández Mañueco, declarado gran aficionado al mundo de los toros, soporte vital en su administración de la Tauromaquia desde este sencillo medio de comunicación para que adopte las medidas oportunas con este sector ganadero de bravo y en consecuencia con todo el mundo de la tauromaquia.

Escribe mi compañero Santos García Catalán un artículo también demandando la atención de la administración regional a este sector taurino de nuestra tierra tan pujante en otro tiempo y acogedor de más puestos de trabajo directos e indirectos, vivero de recursos económicos para toda nuestra sociedad, que muchos otros a los que se da atención por aquello de pruritos, decisiones y vaivenes en ese conglomerado de organizaciones que promueven actividades culturales o facilitan escaparates y contenidos televisivos.

La Tauromaquia no solo es cultura, es también recurso fundamental, de primer orden, vital para infinidad de familias, de seres humanos que viven de ella, que comen cada día un huevo frito o un filete y sus hijos tienen en la mesa un vaso de leche con galletas gracias a ese animal tan estructuralmente bello y grandioso como es el toro de lidia.

No es posible, no nos entra en la cabeza, que no se atienda como es debido el grito desgarrador de los ganaderos y del sector taurino que además puebla de vida un mundo rural que agoniza. Por eso la demanda urgente y decidida de la Junta de Castilla y León para ponerse a la cabeza no ya de la reivindicación, sino de la decidida apuesta y apoyo por el sector, reuniéndose con él, viendo las necesidades y ofreciendo las mejores soluciones de apoyo y de aportación económica para que puedan seguir andando.

Hay una Mesa sectorial en la entidad regional que bien podría ayudar al encauzamiento necesario de  esta tragedia a la que no se puede volver la cara.

Dentro de unos días, el 23 de abril se celebraba la fiesta de la Comunidad de Castilla y León con reconocimientos, discursos y palabras bonitas, plenas de reivindicación social de esta tierra dura y señorial que guarda en sí misma la esencia más grata y formal de un medio rural agobiado, donde el ganado de lidia y de consumo son piezas fundamentales en su porvenir económico. Ahora el Señor Presidente tiene que sacar el pañuelo blanco para cambiar de tercio y enjugar tantas lágrimas como estamos todos derramando por nuestro campo agrícola y ganadero y sobre todo, por la tragedia del toro de lidia y su mundo.

Escrito por Jesús López Garañeda