Ruiz de la Hermosa, Ganador del Certamen «Ricardo López» de Castellar

Asier Ruiz de la Hermosa, un torero, novillero, que empieza, penas dieciocho años, las ilusiones intactas.

Su vida entera en torno al toro. Su corazón se mueve al ritmo de naturales y derechazos… a veces su latido enlentece cuando sueña con su faena ideal. Su sonrisa, sus palabras y su madurez, para sus pocos años, hacen que su personalidad irradie alrededor de los muros de las Ventas y de su Puerta Grande que apenas miraba de reojo. Él es feliz con el toro, aunque le faltó tiempo para decir que tenía miedo… como los grandes toreros.

Siempre agradecido, además, a su padre, su buen, eterno y muy animoso compañero de viaje en esta aventura tan arriesgada; agradecido a su escuela de Guadalajara; a los pueblos que le premian cuando torean y a los que no le premian tanto; agradecido al toro… al novillo que a veces le da palizas y que le curte.

Su exigencia consigo mismo, hizo que un comentario le cambiase el semblante. Se contrarió…  Fue la única vez que le vi congelar su sonrisa, pero pronto cambió y los ojos le volvieron a brillar y el gesto, los movimientos de sus brazos y sus manos, recobraron los de un torero de verdad. Es que el corazón nunca se mueve igual para todos los toreros. Cada uno tiene su personalidad y este torero la tiene y mucho… Hablando con él se aprende de toros.

¡Gracias Asier, torero!

Sólo te hace falta suerte para triunfar, a pesar de que ahora la afición no esté en su mejor momento y quizás no sepamos valorar tanto la diferencia… Tú la tienes, sin duda.

Por eso merece la pena ver y escuchar la entrevista. (ver bajo este artículo)

Escrito por Antonio