Preparando el toreo tras la terrible y duradera crisis

Ahí andamos todos, echándole ganas e ilusión, preparando las cosas para abrir de nuevo la historia de la Tauromaquia después de la muerte y de la ruina.

En las Escuelas, al menos en las de Castilla y León que conocemos mejor, siguen las actividades controladas de preparación y enseñanza a los alumnos. Salamanca, Medina de Rioseco y Palencia andan impartiendo sus clases a los aspirantes a torero. «La Glorieta»; «El Carmen» y «Campos góticos», el coso de la bella desconocida, tienen en los vuelos de los capotes de los muchachos y en los aires extraños de muletas y trastos su perseverancia, sin prisa pero sin pausa, tomando las medidas higiénicas necesarias, tienen, digo, su razón de ser y de continuidad.

Los empresarios, abriendo sus libretas de anotaciones, su búsqueda de programaciones, sopesando pros y contras, posibilidades y realidades, hechos y números pues sin ellos la decisión mercantil siempre sería inútil e improductiva.

Todos los profesionales entrenando en el campo o en el salón, en  el gimnasio donde la actividad física se hace imprescindible para la práctica del toreo, o en alguna ganadería de amigos y conocidos donde practicar el arte de torear con una res brava antes de ser llevada al matadero. Terrible la situación padecida por los ganaderos de bravo en esta pandemia a la que se avizora un largo final, una vez aparecida la vacuna milagrosa para cortar de raíz la expansión y el contagio de un ser microscópico con forma de bolita y picos de muerte que se aferran a los pulmones y al acto vital de respirar.

Dura la crisis con la que se despide un año y empieza el otro, la continuidad en la lucha, la atención y el esfuerzo de todos para remar en la barquilla de la vida y poder llegar a la playa de la ansiada normalidad.

Preparar el toreo, cambiar aspectos que lastran su proyección atenta hacia el público fervoroso, promocionar los toros, sin cortapisas, ambages ni medias tintas, sino mostrando su significado profundo de una grandeza singular para tantos y tantos que tienen en su raíz atávica el significado de su misma existencia. Y hacerlo siempre con orgullo y decisión, pues esa es también la gran preparación que se precisa.

Texto: Jesús López Garañeda

Foto: José Fermín Rodríguez