Plaza de Toros de Castilla y León declaradas «Bien de Interés Cultural»

Como testigos de la importancia que los festejos taurinos siempre tuvieron en esta Comunidad, permanecen a lo largo y ancho de toda la geografía de la Castilla y León las plazas de toros de variada factura: de amplio perímetro  y rodeadas de viviendas con balcones como la de Peñafiel (Valladolid); plazas históricas construidas a partir del siglo XVIII como las de Villafranca de la Sierra (Ávila), Toro (Zamora) , Béjar (Salamanca), Santa María La Real de Nieva (Segovia).

PLAZA DE TOROS DE BÉJAR (SALAMANCA)

Declarada Bien de Interés Cultural el 7 de mayo de 1998.

La Plaza de Toros de «El Castañar» en Béjar (Salamanca), es un polígono exento que encierra un coso circular de 41 m. de diámetro, construida entre 1711 y 1714 es la más antigua de cuantas existen en España.

PLAZA DEL COSO EN PEÑAFIEL (VALLADOLID)

Declarada Bien de Interés Cultural el  25 de marzo de 1999

La Plaza del Coso, en Peñafiel (Valladolid), ha sido desde la Edad Media lugar de celebración de fiestas, justas y torneos. La plaza conserva su fisonomía del siglo XVIII, flanqueada por viviendas de dos o tres pisos, con galerías abiertas bellamente adornadas con carpintería de madera.

PLAZA DE TOROS DE TORO (ZAMORA)

Declarada Bien de Interés Cultural el 28 de agosto de 2008.

La plaza de Toros de Toro (Zamora) constituye uno de los conjuntos conservados más singulares de la arquitectura popular española, por su antigüedad –fue inaugurada el 18 de agosto de 1828 reinando Fernando VII– y por su amplitud y conservación de estructuras y materiales originales, interesante ejemplo de construcción de una peculiar tipología de trazado circular exenta de edificaciones, que constituye junto al contiguo teatro «Latorre» un conjunto monumental de gran relevancia.

FUNCIÓN DE LA CRUZ Y PLAZA DE TOROS  DE LA EMPALIZADA EN MONTEMAYOR DE PILILLA (VALLADOLID)

Declarada Bien de Interés Cultural  de carácter inmaterial el 14 de septiembre de 2017.

La Función de la Cruz transmitida y mantenida como patrimonio vivo de generación en generación, seña de identidad y cohesión de los vecinos de Montemayor de Pililla, constituye la expresión más significativa de la forma de vida de esta comunidad, como elemento de vinculación o relación social originaria, tradicionalmente desarrollado en ese territorio. La confluencia en esta expresión cultural de tres elementos, encierro-capea-recinto, documentados durante trescientos cincuenta años, configura una tauromaquia particular singularizada especialmente por el marco en que se desarrolla, la plaza de toros empalizada.

Esta plaza de toros atalancada construida enteramente en madera, que se monta y se desmonta íntegramente cada año, constituye por su carácter efímero, por su proceso de construcción artesanal con técnicas y soluciones características, por la utilización de materiales que provienen del territorio del común y por una ejecución solidaria a la que contribuye la propia comunidad, un elemento singular y relevante dentro de nuestro patrimonio.

       Plaza de Toros de Béjar

Plaza de Toros de Peñafiel

 

Plaza de Toros de Toro

Plaza de Toros de Montemayor