Orgullo de Aficionado, estupenda tarde de toros como colofón al Certamen de Castellar

Castellar ha culminado su Certamen de novilladas 2021, trofeo “Ricardo López” con un mano a mano, entre los triunfadores de 2019 y 2021, Ruiz de la Hermosa y Jesús Llobregat, con novillos de Apolinar Soriano.

Todo ello en el sesenta y cuatro aniversario de la muerte del novillero albaceteño, Ricardo López, cuyo nombre ostenta el trofeo principal. Y se puede decir que ha culminado, porque lo de hoy ha sido un excelente broche a ese brillante Certamen que ya empieza a ser conocido en buena parte del orbe taurino.

Si hay algo edificante para un aficionado es sentir que con estos festejos, estos novilleros y estos
certámenes, llegamos al corazón mismo de la fiesta, a la esencia, a sus entrañas, al origen, a lo
más puro y apenas todavía corrompido. Si además se llega ahí con un Certamen, con una organización notable y con un resultado artístico importante, la satisfacción es mayor. Cuando ves, además, que en estos días de agosto y hoy en septiembre con este festejo extraordinario, hay nueva savia que podría remover el escalafón superior en unos años y de la que podría nutrirse y alimentarse la fiesta en un futuro próximo, uno siente orgullo de ser aficionado.

Desde que llegué, muy joven, a aquella grada del 8 de las Ventas hace ya demasiados años, aprendí, y así me lo enseñaban, que hay que ser suave y comprensivo con los novilleros y exigentes con las figuras… que para eso lo son. Desde entonces siempre lo he llevado a la práctica. Y desde entonces fomenté ese amor por las novilladas sin picadores que ya traía aprendido de mi pueblo, donde comenzó, desde niño, esta mi loca afición.

Realmente en este Certamen y en este festejo extraordinario, no había que sentirse especialmente comprensivo o suave en exigencias, por que ya ellos, los novilleros participantes se han encargado de autoexigirse a ellos mismos y por lo tanto puedo asegurar que hemos visto, en muchos momentos y ocasiones, toreo del bueno y sobre todo mucho pundonor, mucho amor propio y mucha actitud, aparte de calidad y clase en los vuelos de capotes y muletas.

Si a eso unimos el toreo de verdad, con pureza y autentico, en muchos momentos, el resultado al unirlo al juego de la gran mayoría de los novillos, no exentos de dificultades muchos, pero siempre interesantes en su comportamiento, tenemos lo que es la esencia misma de la fiesta.

No nos han defraudado en este colofón del Certamen ni los toreros, ni el ganadero. Los novillos han tenido su interés y los toreros también, cada uno en su estilo y con su personalidad. Como debe ser. Desde luego los novilleros que han venido a este Certamen imprimían su propio sello y en ningún momento nos han recordado a esas figuritas que a veces parecen clonadas en cuanto a su toreo un tanto estándar.

Ruiz de la Hermosa es uno de esos novilleros a los que tras torear más de veinte novilladas en 2019 y ganar varios trofeos y certámenes, entre ellos el de Castellar, se encontraron con el terrible parón de la pandemia. Un año totalmente en blanco y cuando se incorporan a este, ya en sus escuelas hay otras promociones que se están lanzando. Aún así este torero ha estado asentado en el ruedo, toreando cuanto le han permitido los novillos y con el mismo coraje de hace dos años, cuando resultó triunfador. Ahora pone banderillas y no lo hace nada mal y además con sobriedad y aromas toreros. Asier, que ese es su nombre de pila, ha hecho junto con su compañero un paseíllo de lujo. Con naturalidad pero saliendo la toreria por los poros de su vestido. Si hace dos años dio los mejores muletazos, con mucha diferencia, de todo el certamen, bajando la muleta y sacándola, en ocasiones, por debajo de la pala del pitón, hoy también ha toreado con mucha autenticidad e intentando sacar el máximo de sus dos enemigos. Oreja (pierde la segunda al tardaren caer el novillo)

En el último ha puesto él, como los buenos, lo que le faltaba al novillo y ha suplido con valentía y arrojo torero, hasta hacer responder al público, que prácticamente completaba el aforo permitido, con grandes ovaciones. Tiene torería y cualidades sobradas para conseguir un puesto entre los que consiguen sobresalir y llegar. Dos orejas

Jesús Llobregat venía lanzando, además, como uno de los novilleros de mayor proyección actual… y no lo olvidemos como el justo triunfador de nuestro Certamen de este año, en dura competencia con Diego Bastos, segundo clasificado, y el resto de participantes en este ciclo 2021. Y como siempre, ha estado a la altura que se le esperaba. Venía directamente de enterrar a su abuela Francisca, y a fe que con su entrega y su toreo hoy, en el ruedo de Castellar, le ha rendido el mejor homenaje, además del minuto de silencio que se ha guardado en su memoria.

LLobregat seguirá dando mucho que hablar. Su soltura, su sosegada torería en el ruedo y su clasicismo los hace llegar con facilidad al público. Hoy sabía que está pasando una mala racha con la espada y ha decidido matar con el corazón, con el alma y con el cuerpo y así ha sido y ha recibido un par de varetazos de los que al final se dolía, entre disimulos. Me gusta verle los comienzos de su faena arqueando la pierna llevando por bajo a los novillos al estilo de Chenel -¡ay aquella pierna de oro tan recordada!- pero con su propia personalidad. Oreja (pierde la segunda al tardar en caer el novillo y fallar un descabello) y dos orejas con petición de rabo.

Los novillos de Apolinar con un juego variado no han defraudado en absoluto y han ofrecido calidad, no exenta de dificultades en algunos momentos y especialmente en alguno de los novillos. Su nobleza ha primado y eso siempre es un buen síntoma.

Con pena, por un lado, porque hoy se terminaba y aunque todo ha estado muy pensado y medido, a muchos aficionados se nos ha hecho corto; con alegría por ver a toda esta nueva generación de novilleros y los resultados que han obtenido y con orgullo como un aficionado sin otros intereses que su propia y loca afición a los toros; hemos despedido, llenos de agradecimiento, una de las programaciones más completas de la historia taurina de Castellar y en la que hemos visto toreo del bueno, novillos de autentica calidad y detalles inolvidables para el recuerdo, además de una excelente organización con esa didáctica tan necesaria para que los nuevos aficionados surjan con fuerza y desde el conocimiento y el saber que es exactamente lo contrario, como todos sabemos, al desconocimiento y a la ignorancia.

Hágase la luz en los toros en Castellar, debió decir alguien hace dos años… ¡Y la luz se hizo! Y todo lo que seguro que queda por mejorar y afianzar.

Gracias de corazón a quienes con su valentía, su honestidad y su sentido común han hecho posible todo esto y les dejo ya… con ese mi orgullo de aficionado, ante un Certamen como este.

Los dos novilleros salieron muy ovacionados y a hombros por la puerta principal del Coso castellariego de San Benito, entre parabienes y rodeados de aficionados, de jóvenes y de niños.

DOMINGO 5 DE SEPTIEMBRENovillada sin Picadores

Plaza de Toros de Castellar, tarde muy agradable, con el aforo permitido (60%) prácticamente al completo. Se guardó un minuto de silencio por Dª Francisca, la abuela de Llobregat y por el 64º
aniversario de la muerte de Ricardo López

Ganadería de Apolinar Soriano, bien presentados y de juego variado, con nobleza

  • Ruiz de la Hermosa, de la Escuela Taurina de Guadalajara, oreja y dos orejas
  • Jesús Llobregat, de la Escuela Taurina de Jaén, oreja y dos orejas

Texto/Foto: Antonio Anaya