Los exhibicionistas de la bondad quieren retirar la Tauromaquia de la circulación

El duro ataque a la Tauromaquia y a todo cuanto ella misma significa ha sido y está siendo punto central de la diana de sus dardos envenenados para acabar con ella.

La última de las noticias hace referencia a ese deseo puesto de manifiesto por el candidato de Podemos de querer retirar toda la ayuda a la Tauromaquia y cerrar el Centro de asuntos taurinos de Madrid.

Exhibicionistas de la bondad. Así los llama el doctor psiquiatra austriaco Verrecken, exhibicionistas de la bondad, a cuantos desde el poder político europeo llegan a la obcecación de que los animales son personas y buscan regular el llamado bienestar animal pretendiendo redactar un programa a base de unas normas drásticas a costa y por encima de la persona. Está bien, muy bien, proteger y garantizar la comodidad de los animales siempre que no se desatienda la protección y los derechos de las personas, pero no dejar en paz a un sector como el taurino es prueba evidente que la lucha sigue siendo encarnizada y sin cuartel.

Por contra los taurinos piden que se les deje en paz, cuestión imposible para estas ideologías que inoculan, gracias a los medios de comunicación, las modernas normas de conducta, éticas y morales, que han sustituido a las de la tradición, cultura y dinamismo cristiano. Los taurinos piden trabajar sin cortapisas, sin obstáculos, sin impedimentos a su libertad que la tienen como los berrendos en colorado que tanto gritan contra la fiesta de toros.

Los animales son irracionales y actúan por instinto, con comportamientos elementales, invariables e ignorantes, sin deber alguno. Tan solo tienen el derecho que el ser humano les otorga. Por eso, igualar al animal con el ser humano es volver a la prehistoria, un retroceso a la caverna de la existencia con la mantenida efusividad de la sangre en el espectáculo.

Esta es la lucha no de la Tauromaquia sino de quienes están con la Tauromaquia. Por eso deben conocer y prepararse para evitar que sea retirada de la circulación por algaradas pamplineras  y de políticos que luego resultan ser cocineros de caldo de hipocresía y mentira.

Texto: Jesús López Garañeda

Foto: José Fermín Rodríguez