La emblemática Ganadería de Prieto de la Cal pone a mal tiempo buena cara

La entrevista que publica el diario El Mundo al ganadero Tomás Prieto de la Cal es enriquecedora y digna de leer y ser conocida por todos los aficionados.

La personalidad de este ganadero, como la de tantos otros que están luchando con su esfuerzo, pecunio, salud y hacienda, por sus toros bravos es digna de aplauso y reconocimiento. Seguramente la raza viene de una familia en la que Doña Mercedes Picón, divisa y marca indeleble de afabilidad y verdad, que guarda en su casa la historia viva de los veraguas, esos toros inconfundibles, hermosos y bellos que tanto cautivan a la afición y algo menos a los diestros toreros.

Hace un par de años tuve la fortuna de decirla a esta mujer: «SEÑORA MARQUESA: BUENOS TOROS CRÍA USTED» y aquí lo pongo, negro sobre blanco.
Encontré a la Marquesa de Seoane, acompañada de su hijo, cruzando la carretera hacia Íscar desde el «Camino Real» de la localidad piñonera de Pedrajas de San Esteban una hora escasa antes del comienzo del festejo. Frené mi coche y abrí la ventanilla para decir: «Si no fuera porque es usted la mejor ganadera de España…» y me contestó su hijo que la acompañaba: ¿«No hubiera usted parado?«. Le dije: ¡Cómo no iba a parar ante la guardiana de la historia de los Veraguas!.

Luego, en la entrada de la plaza volví a estar con ella ya, mano a mano, unos instantes antes de empezar la novillada en la que se lidiaron sus toros con la divisa de Prieto de la Cal. Saludé a Doña Mercedes Picón, ella me estrechó la mano con afabilidad en presencia de su nieto, el heredero de la ganadería y de su hijo. Ambos recordamos la anécdota vivida hacía unos minutos en la misma carretera y ella rió con franqueza y accedió a hacerse conmigo una foto. La deseé suerte en este día en que asistía personalmente a contemplar la evolución de sus toros en Pedrajas de San Esteban, nada menos que ante el prestigioso Piñón de España y nos despedimos para acceder a la plaza. Aproveché para darle las gracias, Señora, por criar estos toros, preciosos de capa y de extraordinaria acometividad y raza. Para mí fue un orgullo conocerla personalmente.

También Tomás Prieto de la Cal se expresa con rotundidad: «Conmigo y con mi familia es difícil que acabe un virus. Si no han acabado los mismos taurinos dejándonos a un lado e intentando hacer un mismo toro que no moleste al sector ni al torero, esto tampoco. Lo que pasa es que para poder sobrevivir necesitamos lidiar la mitad de los animales. No puedes dejar la temporada a cero porque es muy difícil la subsistencia».

Mercedes Picón y Tomás Prieto prefieren ser optimistas. Con muchos festejos suspendidos y otros pendiendo de un hilo, muchas ganaderías ya han anunciado que tendrán que sacrificar a sus animales. Los Prieto de la Cal resisten. «No soy capaz de mandar a mis toros al matadero. Me sobrepasa. Soy incapaz de criar un animal durante diez años para que muera en un matadero. Prefiero esperar y ser optimista«. Y una conclusión clara,  «El aficionado, el que nos sostiene a todos, no manda nada. Al final el que compra una entrada quiere ir motivado, no a ver siempre lo mismo. Este problema ya venía de antes del virus».

Ganaderos con este talante, de raza, carácter y aguante es lo que se necesita. Ahí andan algunos compañeros en sus ganaderías de bravo, pequeños y grandes, aguantando. A esos que ahora el sufrimiento y la desgracia se les pule en el crisol de la vida su vocación, profesión y persistencia como diamantes que algún día refulgirán con luz propia, gracias y ánimo.

Escrito por Jesús López Garañeda 

Fotos: SEVI y Fermín Rodríguez