Ismael Martín y Raquel Martín arman un «lío gordo» en Cantalpino

Ambos salen por la Puerta Grande tras cortar un rabo cada uno.

Ismael Martín, fiel a su concepto del toreo, destacó en banderillas en ambos novillos, así como con el capote, vistoso y variado en el que abría plaza, en éste con la muleta toreó despacito hasta que se calentó y empezó a acortar distancias y calar entre el respetable, el fallo a espadas le restó de mas trofeos, oreja.

En su segundo, reiteramos la puesta de los rehiletes, explosivo, parando al eral a cuerpo limpio en el último par. El novillo tenía calidad pero le faltaba movilidad por flojera hasta que tomó la muleta con la izquierda y se pegó un arrimón de los de verdad, todo lo puso él, verdad a raudales y emoción sin par, a pesar de que el acierto con la espada no le acompañó, el público le pidió los máximos trofeos que el Presidente se apresuró a conceder.

Y llegó la protagonista de la tarde, Raquel Martín. La mires por donde la mires, destila arte y torería a raudales. ¡Cómo anda delante del novillo, cómo se coloca en la cara, cómo adorna las pausas, cómo sale de las suertes, qué seguridad creyendo a pies juntillas es su quehacer!.

El comienzo a la Verónica con una media de remate aventuraba lo que estaba por venir. Con la diestra todo muy «despacito, despacito», como la canción veraniega, al natural pausada y series limpias, con un juego de muñeca que muchos quisieran, vamos, que si no es porque el burel se niega a caer y el descabello se le atraganta la dan hasta la pata, dos orejas que dicen mucho de lo que se vio.

Pero llegó el último de la tarde y aquí secundó su buen hacer y montó un lío de mil demonios, el público coreando su nombre y eso que aún estaba el novillo en los últimos estertores.

Ese bailecito antes de ponerse a torear, esa muleta al hombro cual capote de paseo, esas pausas donde destaca la figura erguida y dominante, esa colocación en la cara cargando la suerte como si llevara treinta años de alternativa, esa mano izquierda que dicen que son las que compran las fincas y que si no se malea no va a tener suficientes en Salamanca para comprar, cómo remata que suena a «quejío gitano», y cómo mata, los parte en dos.

¿Defectos?, muchos, todos, por supuesto, pero virtudes prematuras todas. ¿Que hay esperanzas?, todas. Demos tiempo al tiempo y el toro la colocará donde debe de estar, pero se atisba en un sitio muy alto. Dos orejas y rabo jaleada por todo el público puesto en pie y un Presidente que se calentó y se lio a sacar pañuelos (seis o siete veces asomaron) embargado por la emoción, para dar todo lo que le pidieron. Por cierto, el novillo de 10, vuelta al ruedo.

Por cierto, ¡qué labor la de la Escuela Taurina de Salamanca!

Aquí la prueba, dos alumnos de corte diferente y dos alumnos de Puerta Grande. Las indicaciones de su Director, José Ignacio Sánchez a pie de callejón, con esa pausada sabiduría y tono de voz dirigiéndoles y el cariño con que los habla y asesora da una idea de lo que son capaces de ofrecer en el coso sus pupilos bajo su mirada.

¡¡¡ ENHORABUENA !!!

DOMINGO 15 DE AGOSTONovillada sin Picadores

Plaza de Toros de Cantalpino, casi lleno sobre aforo permitido

Ganadería de El Capea, flojos los dos primeros y buenos los dos últimos, el 3º aplaudido en el arrastre y el 4º premiado con la vuelta al ruedo

  • Ismael Martín, de la Escuela Taurina de Salamanca, oreja y dos orejas y rabo
  • Raquel Martín, de la Escuela Taurina de Salamanca, dos orejas y dos orejas y rabo

Texto/Foto: Juan Carlos Martín