El maltrato de las Escuelas Taurinas

  • Artículo de opinión de nuestro compañero Antonio Cepedello, sobre la importancia de las Escuelas Taurinas

El nivel técnico general de los toreros, novilleros y becerristas es ahora el más alto de las últimas décadas, y me atrevería a decir, sin mucho miedo a equivocarme, de la historia de la Tauromaquia. Y el motivo de ello está claro que es la gran labor formativa llevada a cabo desde hace años por las Escuelas Taurinas, tan importante e imprescindible para el toreo, como son maltratadas por casi todos.

Era impensable hace poco ver a chicos de 14 ó 15 años con la calidad, recursos y estilo que torean ahora la mayoría de alumnos de estos centros de enseñanza, aunque casi todos ellos sufren el olvido y discriminación de nuestros gobernantes y del resto de instituciones públicas y privadas de España, pero también padecen este injusto trato de un amplio sector de los profesionales taurinos, a pesar de que casi todos ellos se benefician del imprescindible trabajo de estas entidades altruistas.

No se entiende que nuestra Administración Pública no se preocupe de unas asociaciones que permiten la formación taurina, social y educativa de miles de jóvenes y adolescentes, que también después facilitarán que se mantenga una tradición, un rito y un espectáculo milenarios, como son los festejos taurinos, donde además acuden cada año millones de espectadores. Algo impensable en cualquier otro país.

Pero tampoco es admisible que los profesionales del mundo del toro no dediquen ni un duro en la formación de los diestros y subalternos que en un futuro muy próximo permitirán mantener el arte del que viven y consiguen beneficios multimillonarios. Es injusto e ilógico que no dediquen ni un porcentaje mínimo de sus grandes ganancias a financiar las aulas de donde salen los toreros que luego apoderarán o contratarán para sus plazas, o sus compañeros de cartel.

¿Qué sería de los apoderados, empresarios o matadores actuales sin los alumnos de las Escuelas Taurinas?

Y, a pesar de ello, pocos son los que se preocupan o dedican a ellos una parte de su tiempo y de la riqueza ganada gracias a la Tauromaquia. Por desgracia, hasta hay algunos que les ponen todos los obstáculos posibles para que estos críos no puedan abrirse camino en los ruedos. Inadmisible. Y no doy nombres porque todos ellos saben quiénes son, y tampoco para no manchar este humilde artículo de opinión, ni darles más publicidad inmerecida.

Los que cobren a un novillero por torear, tendrían que ser condenados con una orden de alejamiento de miles de kilómetros de los cosos taurinos durante toda su vida, además de unos añitos de cárcel, tras devolver hasta el último céntimo de estos atracos. Las Escuelas Taurinas defienden y protegen a sus futuros toreros de estos delincuentes. Gracias por ello a todos sus profesores y directivos, y también por permitirnos disfrutar a los aficionados del toreo del bueno y con mejor futuro.

¡¡¡Va por todos ellos!!!

Texto: Antonio Cepedello