- Primera Semifinal del XXXII Ciclo celebrada en Almonaster la Real: una tarde de raza, temple y torería
Almonaster la Real vivió una intensa y emocionante ‘Primera Semifinal’ del XXXII Ciclo sin Picadores, una tarde en la que la juventud, la ilusión y, sobre todo, el alto nivel de los siete actuantes quedaron de manifiesto ante una novillada de Las Monjas que, en líneas generales, ofreció posibilidades para el triunfo.
La tarde tuvo, además, el aliciente de comprobar cómo las distintas escuelas taurinas van forjando a sus jóvenes valores. Hubo oficio, raza, entrega, temple, estética y, en algunos casos, auténticas ráfagas de torería…y dificultades que exigieron oficio, novillos que permitieron expresar el toreo, jóvenes que dejaron constancia de una colección de ilusiones que algún día pueden convertirse en realidades. Al final, Armando Rojo y Cayetano Romo salieron a hombros por la Puerta Grande, como triunfadores de una tarde.
La novillada fue desigual de presentación y comportamiento. El primero, rajado y buscando con insistencia la querencia de tablas, puso a prueba la capacidad de recursos del novillero que abrió plaza. El segundo resultó deslucido, descompuesto y de embestida protestona, haciendo prácticamente imposible cualquier intento de lucimiento. Los cinco ejemplares restantes, sin embargo, permitieron en mayor o menor medida que sus lidiadores pudieran crear, componer y sentir el toreo, ofreciendo embestidas más encastadas, entregadas y bravas.
Manuel León: oficio para imponerse al manso
Abrió plaza Manuel León, alumno de la Escuela Taurina de Badajoz. Le correspondió un novillo que pronto dejó patente su condición de manso y su querencia hacia las tablas, circunstancia ante la que el joven extremeño tuvo que tirar de oficio, recursos y determinación. León dejó buenas formas y un notable sentido del toreo. Supo buscarle las vueltas al animal allí donde el novillo quería y consiguió imponerse a sus dificultades. Su actuación tuvo el mérito añadido de no dejarse vencer por las condiciones de su oponente. Tras una estocada defectuosa y después de escuchar un aviso, su disposición fue recompensada con una oreja.
Juanmi Vidal: raza y entrega frente a un imposible
El segundo puesto del cartel correspondió a Juanmi Vidal, de la Escuela Taurina de Sanlúcar de Barrameda. El gaditano salió decidido desde el primer momento. Se fue a chiqueros para recibir al novillo a portagayola, resolviendo el trance con gallardía, y después ofreció un bonito recibo de verónicas. Sin embargo, delante tenía prácticamente un muro. El novillo se mostró descompuesto, protestón y muy complicado, soltando la cara, embistiendo por el pitón contrario y poniendo continuamente las cosas cuesta arriba. Vidal no escatimó esfuerzos. Los mejores momentos de su actuación llegaron al natural, donde consiguió -robar- trazar algunos muletazos largos y exigentes, arrancándole al animal lo poco que llevaba dentro. Más allá del resultado artístico, quedó patente el oficio, la raza y la enorme entrega del alumno sanluqueño. Fue despedido con ovación tras aviso.
Pablo Sánchez: temple y conexión
Pablo Sánchez, de la Escuela Taurina de Almería, recibió al tercero con un capote mecido, de buena expresión y vistosa ejecución. Ya con la muleta, inició la faena de rodillas, dejando desde el comienzo claras sus intenciones. Construyó posteriormente una labor completa por ambos pitones, basada en un toreo ligado, templado y con buenas maneras. Sánchez consiguió conectar con los tendidos en varios pasajes de una faena en la que mostró personalidad y capacidad para conducir las embestidas. La espada, sin embargo, se convirtió en su principal obstáculo. Varios pinchazos y un aviso hicieron que el premio quedara reducido a una oreja, aunque su actuación dejó una de las sensaciones más interesantes de la tarde.
Javi Spínola: cadencia y reposo
El cuarto correspondió a Javi Spínola Rivera, alumno de la Escuela Taurina de Tomás Campuzano-Triana. Saludó al novillo con una larga cambiada en el tercio y continuó con un ramillete de verónicas ejecutadas con cadencia y buen gusto. Con la muleta comenzó con varios cambiados por la espalda, antes de cimentar una faena de temple, serenidad y toreo reposado. Spínola es un joven que posee un bonito concepto y que sabe expresar el toreo desde la compostura. Hubo pasajes de interés por ambos pitones, con muletazos de buen trazo y una expresión cada vez más madura. Un pinchazo antes de la estocada definitiva le restó fuerza al resultado final, quedando su actuación premiada con una oreja.
Armando Rojo: clasicismo y torería
Uno de los momentos de mayor calado de la tarde llegó con Armando Rojo, representante de la Escuela Taurina de Sevilla. El sevillano comenzó su actuación con varios afarolados de rodillas y verónicas acompasadas, ganando terreno con decisión. Con la muleta construyó una labor de marcado carácter personal. La compostura estética, el sentido del clasicismo y la naturalidad presidieron una faena en la que hubo pasajes muy bellos, especialmente por la forma de bajar la mano y conducir las embestidas. El novillo, de buen juego, permitió que Rojo desarrollara su concepto y alcanzara momentos de notable belleza. Brindó la faena a su maestro, Luis de Pauloba, como muestra de respeto y reconocimiento. Un espadazo certero puso el broche a una actuación que fue premiada con dos orejas, convirtiéndole en uno de los grandes triunfadores de la tarde.
Antonio Ortega: entrega sin reservas
El sexto fue para Antonio Ortega, también alumno de la Escuela Taurina de Almería. Fue uno de esos novilleros que dejan sobre la arena todo lo que llevan dentro. Lanceó a la verónica con garbo y decisión a un ejemplar encastado, antes de protagonizar un variado tercio de banderillas en el que puso más pasión que precisión, pero consiguió transmitir al público. Con la muleta comenzó con un cambiado por la espalda, muy ajustado, para después recorrer ambos pitones con un toreo de nivel y mucha entrega. Ortega se expresó con sinceridad y valor, dejando constancia de unas condiciones que auguran posibilidades de futuro. Los aceros, sin embargo, terminaron por echar por tierra un premio mayor. Escuchó dos avisos y fue despedido con una ovación.
Cayetano Romo: la profundidad de la naturalidad
Cerró el festejo Cayetano Romo, alumno de la Escuela Taurina de Camas, y lo hizo dejando una de las faenas más personales de la tarde. Desde el capote mostró un concepto definido. Varias verónicas muy sentidas, echando la ‘pata pa’lante’ y cargando la suerte, anticiparon lo que vendría después. Con la muleta, el camero soltó las muñecas y toreó con todo el cuerpo. Vertical, relajado, profundo y con una personalidad que se hizo patente en cada pasaje. Hubo temple y compostura, pero también ese regusto difícil de explicar que aparece cuando un joven intérprete consigue que el toreo parezca natural. Fue una faena llena de torería de Romo, de esas que dejan poso. Una estocada hasta la bola puso el punto final y los tendidos solicitaron con fuerza el doble premio. Dos orejas y, con ellas, la salida a hombros por la ‘Puerta Grande’.
FIHA DEL FESTEJO:
Sábado 9 de agosto de 2026
Plaza de toros de Almonaster la Real – (Huelva)
XXXII Ciclo Sin Picadores retransmitido por Canal Sur TV.
‘Primera Semifinal’
Entrada: Más de tres cuartos de plaza en tarde agradable.
Erales de la ganadería de Las Monjas, desiguales de presentación y de buen juego en general salvo el rajado primero y el descompuesto segundo.
- MANUEL LEÓN, (E. T. Badajoz); Oreja tras aviso.
- JUANMI VIDAL, (E. T. Sanlúcar de Barrameda); Ovación tras aviso.
- PABLO SÁNCHEZ, (E. T. Almería); Oreja tras aviso.
- JAVI SPÍNOLA, (E. T. Campuzano); Oreja.
- ARMANDO ROJO, (E. T. Sevilla); Dos orejas.
- ANTONIO ORTEGA, (E. T. Almería); Ovación tras dos avisos.
- CAYETANO ROMO, (E. T. Camas); Dos orejas.
Observaciones:
Palco: Presidió la novillada D. Manuel Vázquez Bautista.
Asesores: D. Domingo Bautista y Dña. María del Pilar Portillo (UNPTE).
Al finalizar el paseíllo se hizo entrega de una placa de reconocimiento y gratitud a Manuel Martín, “Manolete”, con motivo de sus treinta años de trabajo en el Ayuntamiento de Almonaster la Real, próximos a su jubilación. La placa fue entregada por el presidente del festejo y concejal, D. Manuel Vázquez Bautista, acompañado por el alcalde de Almonaster la Real, D. Jacinto Vázquez, y las concejalas Dña. Elizabeth Moya y Dña. Tamara Romero, además del presidente de la A.A.E.T. “Pedro Romero” D. Eduardo Ordóñez.
El festejo estuvo amenizado por la Banda Municipal de Música del Cerro de Andévalo, dirigida por Isabelo Serrano.

Información: A.A.E.T. «P. ROMERO»
Fotos: Pedro Sánchez