Antoñete, una fotografía de cuando toreó en Tordesillas

En casi todas las ocasiones una fotografía reaviva un recuerdo, un suceso, un acontecimiento que tuvo su momento importante en el tiempo en  que sucedió.

Ahora que los tiempos andan escasos de noticias taurinas por causa de la pandemia, para mantener viva la llama informativa por quienes nos dedicamos a divulgar los aspectos más singulares de la Tauromaquia, recurrimos en ocasiones a recordar por aquello que se dice de «recordar es volver a vivir», a falta de festejos y actividades que llevarse al cuaderno de notas.

Hoy, revolviendo fotografías del ayer taurino por mi pueblo aparece una en la que el diestro madrileño Antonio Chenel «Antoñete», el del mechón blanco, querido y apreciado por todos los aficionados y recordado sobremanera por los que le vieron torear o le escucharon sus lacónicos, breves, puntillosos y acertados comentarios en las retransmisiones taurinas de televisión junto a su amigo Manolo Molés, aparece vestido de corto en la Plaza de toros cuadrada de Tordesillas en una fotografía realizada el 16 de  septiembre de 1970 cuando actuó en el festival taurino programado con motivo del cierre de las fiestas patronales de la Peña. Junto a él dos miembros de la panda local «Pililans» instantes antes de empezar la función de aquel recordado día.

Antoñete actuó con García Higares; Pascual Mezquita y Salvador Ángel que lidiaron reses del ganadero local Basilio Puertas y en su novillo el maestro madrileño puso en escena su mejor repertorio torero, cosechando un triunfo sin precedentes, con la aclamación del público tras su faena plena de majeza, torería, temple y seriedad. Casi todo lo demás quedó a un lado, pues los espectadores que estuvimos en aquella memorable tarde en el singular coso de la plaza de Tordesillas aún mantenemos en la retina el poderío de un torero que siempre recordó a Tordesillas como uno de los lugares en donde volvió a reencontrarse con su forma singular de torear. Y esto lo demostró abiertamente en los pasillos de la propia plaza de las Ventas un día de primavera, cuando saludado  por el aficionado de Tordesillas Luis Miguel Rodríguez González, yendo al sitio de retransmisión de la corrida junto al trianero Muñoz,  Antoñete recordó con nostalgia y agrado su tarde en Tordesillas, en tanto Emilio Muñoz ni quiso oír hablar de su paso por el pueblo.

Luego vendrían los éxitos mayores de su carrera y su leyenda entró por méritos propios en los anales de la Tauromaquia española.

Texto: Jesús López Garañeda