- Alejandro Rubio resultó ganador del trofeo en un brillante festejo en el que destacó , además, el buen encierro santacolomeño de Víctor Huertas y la meritoria actuación de Raúl Caamaño
El 29 de septiembre, fiesta patronal de El Hoyo de Pinares, no pudo lucir el sol pero sí la buena presentación y bravura del ganado de Víctor Huertas que recibió réplica adecuada de los dos novilleros acartelados.
El lote más agradecido correspondió al ganador, Alejandro Rubio, formado en la Escuela Taurina de Madrid, que vio dar la vuelta al ruedo a sus dos oponentes, el segundo y cuarto de la tarde, muy merecida la del primero de ellos. En éste , de franca y repetida embestida , supo responder Alejandro con maneras elegantes a los viajes del novillo, aunque fallando clara e inoportunamente con la espada. Al cuarto , de embestida más cómoda , le practicó una faena limpia y alegre, sin apretarse ni aquietarse del todo, matando tras un pinchazo y una estocada, consiguiendo las dos orejas.
A Raúl Caamaño, de la Escuela Taurina de Toledo, correspondió el lote más difícil. Al primero de la tarde , andarín y despierto, que apretaba más de la cuenta en ocasiones, consiguió lidiarle con mano baja y buen temple en faena de mérito para el aficionado. Mató a la primera perdiendo la muleta. Cortó una oreja a su oponente, que recibió aplausos en al arrastre. En el terció de banderillas , y en la brega, destacó la actuación de Manuel Macías recibiendo una ovación clamorosa del respetable. Al tercero de la tarde, cubeto y cornicorto, y de menos transmisión por su tendencia a acortar el viaje, supo darle Caamaño el tratamiento adecuado por sitio y en altura , matando de una estocada y mereciendo una oreja. Los dos novilleros salieron a hombros de la plaza.
El sábado, día 27 de septiembre, precedió la celebración de la primera novillada del certamen con reses gracilianas de los Hijos de Ignacio Pérez-Tabernero. No fue bien recibida, ni en el encierro de la mañana ni en la plaza después , por considerarla falta de remate en hechuras y de reticente comportamiento en el ruedo. En el cartel se anunciaban el venezolano Fernando Vanegas y el mejicano Ignacio Garibay.
Fernando Vanegas, que reaparecía tras una reciente cogida, recibió al novillo con templadas verónicas. Banderilleó con facilidad pero en la muleta no pudo doblegar a su oponente. Éste, remiso a embestir , sabiendo siempre quien estaba detrás de la muleta, resultó imposible de domeñar. Faena breve, finalizada con una estocada, lo mejor de ella. Al tercero de la tarde le toreó al capote con bien acompasadas y rematadas verónicas. Banderilleó sin asomarse al balcón y en la muleta se repitió la versión del primero. El novillo reponía con la cara alta antes de terminar el pase, sabiendo siempre donde estaba el torero y barruntando engancharle. Lo mató de práctica estocada en el rincón de Ordoñez.
Ignacio Garibay recibió a su primero con verónicas acopladas a la embestida haciendo bajar la cara al novillo. Sin embargo en la muleta, hubo de afrontar una faena valerosa a un novillo proclive a pensar antes de acudir , con la cabeza siempre erguida y al que mató, tras dos intentos, de estocada caída. Al cuarto de la tarde, un negro astillano y lomitendido, falto de morrillo como sus hermanos, pero mejor rematado, le recibió bien con el capote para banderillearlo después con soltura. En la muleta tras una primera acometida larga y humillada que despertó esperanza, se volvió a repetir la historia conocida: viaje corto por arriba y sin despegarse que demandaba toque fuerte y mano baja pero que no obedecía a una muleta suave y a media altura. Por lo que el animal siempre sabía donde estaba el torero para poderle alcanzar. No lo consiguió, mereciendo una estocada desprendida , de efecto rápido.
El domingo 28 de septiembre, entre los dos festejos del certamen, se celebró una novillada picada de Guadalest
en cuyo cartel estaban anunciados los dos novilleros ganadores de las dos ediciones anteriores de la Piña de Oro, Tomás Bastos en 2023 , y Julio Méndez en 2024, muy prestigiados en su escalafón en la presente temporada 2025. Desgraciadamente , no pudo cumplirse el programa porque Julio Méndez sufrió una cogida el día anterior disputando en Arnedo el Zapato de Oro precisamente con su compañero Tomás Bastos. Y para remate de desgracias, este último resultó lesionando al finalizar la lidia de su primer novillo en Hoyo de Pinares. Con lo que el resto festejo recayó en Álvaro Serrano que con una seria actuación hizo frente a la responsabilidad contraída pocas horas antes.
Lo que sí pudo cumplirse , antes del comienzo del festejo, fue el homenaje al maestro Luis Reyna por su trayectoria como responsable de la Escuela de Tauromaquia de Badajoz, semillero de toreros consagrados y que ha facilitado la participación y el triunfo de sus alumnos en El Hoyo de Pinares en numerosas ocasiones. Con este motivo el Alcalde de la localidad le entregó una placa de reconocimiento como “ Maestro del Toreo de Base” en unas sentidas palabras a las que respondió emotivamente el homenajeado.

Información/Fotos: Ayto. El Hoyo de Pinares