Ahora metro y medio, el distanciamiento indicado por la Junta de Castilla y León en los toros.

Hay que tener cuajo para cambiar de nuevo una norma establecida en aras, dicen, de protección de la salud de todos nosotros y en evitación de contagios y propagación de la enfermedad vírica esa que vino de China y que ya se ha llevado por delante incontables e incontadas con exactitud personas compatriotas nuestros en toda España.

El vicepresidente Egea ha dicho que en las plazas de toros, la distancia entre personas tiene que ser de metro y medio, medida diferente de la que anunciaron unos días antes en que se fijaba el aforo de la plaza de toros en el 75% de espectadores. Y así Igea dice: “va a ser modificado para intentar simplificarlo y que la gente lo entienda. Se resume en una cosa: metro y medio. Queremos recordar que en el anexo también se incide en la necesidad de solicitar cuando se prevea una aglomeración de la autorización previa. Por tanto, en resumen, en cualquier circunstancia, metro y medio. Con butacas preasignadas o no, con aforo o no: metro y medio”.

Esta medida hace casi inviable de todo punto la celebración de festejos de toros en la Comunidad. Ya veremos si los primeros que están anunciados para celebrarse en Ávila pueden llegar a hacerlo. Mucho nos tememos que esta nueva disposición reglamentaria que modifica la decisión anterior impida de alguna forma que se celebren fiestas de toros en la tierra.

El vicepresidente Egea, como muchos de los políticos actuales, sucumben ante los cánticos influenciables del buenismo que están haciendo arraigar en la sociedad para quitarse de en medio una fiesta, la de los toros, de la que han hecho casus belli, polémica y desprecio desde las más altas instancias gubernamentales. Es una pena que ya no quieran los toros ni en la misma vicepresidencia de la Junta de Castilla y León. Así que los profesionales que se vayan tentando la ropa ante esta pandemia que se les viene encima.

Escrito por Jesús López Garañeda