Unidad y Resistencia de taurinos ante el asedio porque a la fuerza ahorcan

Cuando los medios de comunicación, partidos políticos, personas más o menos significativas colocadas en la dirección de la sociedad o en puestos de mayor o menor relevancia ven, opinan y divulgan cómo personas tachan a otras de asesinos, fascistas, retrógrados, paletos, cazurros, incultos, nazis y demás adjetivos que hemos recogido en tantas y tantas plazas y pueblos donde, vociferantes gritan al diablo en tarde de toros, con la anuencia de las Delegaciones del gobierno que se amparan en la democracia y en la libertad de opinión, permitiéndose la caza de las gentes del toro como colectivo, incluyéndolas entre los seres más abyectos y odiosos de la humanidad, es que ya no hay forma de reconstruir, de recuperar, de salvar, ni tan siquiera de dialogar serenamente por la Tauromaquia, por la fiesta de toros, por su orgullo, grandeza y expresión cultural.

Tremendo que el Gobierno no ampare a los trabajadores como a cualquier otro; duro y triste que los postergue de las medidas económicas para paliar las dificultades y les aparte como leprosos de la nueva época y normalidad que toca vivir.

Hoy la «entradilla» del portal de Mundo toro pone con claridad meridiana lo que sucede ahora mismo en este mundo del toro: «La Tauromaquia es tierra de nadie, un pedazo de España que no está en el mapa. Sus gentes somos, de forma abierta, un reducto de facciosos que nos resistimos al progreso. Este cacho de España es el cubo de la basura de los insultos más radicales de un país cuya democracia decadente ha abandonado los derechos legítimos de centenares de miles de ciudadanos. Estamos solos con nuestra soledad. Pero con ella fuimos a El Puerto, a Ávila, a tantos sitios. Nosotros solos y solo nosotros somos el único espectáculo que ha arriesgado bolsa y rédito para decirle a este país que se puede. Sólo el toreo se la ha ingeniado para hacer la vida visible en estos días de subvenciones y pagas de miseria a la que los nuestros ni siquiera han accedido»…

Y más adelante: «Los políticos por eso han escogido la estrategia del aislamiento a través del insulto colectivo y de la infamia. No hay mejor cosa para aislar la peste que señalándola con el dedo todos los días. Pero ni con esas. Miro al cielo y me viene la imagen del vuelo solitario del águila y del vuelo en bandada del cuervo. España ha salido de su individualidad, menos nosotros. España abandonó su soledad por la globalidad de ideas, conceptos y verdades únicas, por la cultura global (la incultura) y ha podido eliminar toda soledad intelectual, menos la del toreo. Se le resiste».

Y aquí una posible solución: «Desprecio el desprecio con el que se nos trata y se nos mira, mirando yo por encima del hombro a tanta vulgaridad y tanta ausencia de talento. Hagamos eso. Desde este pedazo de tierra de España que tanto incomoda, hagamos eso. Fuera es el bestiario. Dentro la cultura más exquisita por natural. Hagamos eso. Quizá un partido político.  Un partido al lado de la gente de lo rural. Puede ser. Visto lo visto, puede ser«.

Es obvio, tras pensar en ello que la falta de talento premie la pereza, no impida el latrocinio y el robo y silencie todas y cada una de las fechorías, humillaciones y olvidos a los que nos enfrentamos como sociedad todos los días en un lugar que dictó una vez una ley contra facinerosos, vagos y maleantes, que su gente no se plante y alce su voz contra tantas acciones y actitudes miserables, mientras deja pasar el tiempo sentada a la puerta de su casa o viendo un programa de televisión con el bozal puesto.

Escrito por Jesús López Garañeda