Solo los pupilos de Ruiz Palomares desentonaron en la Gran Final de «La Oportunidad» de Alalpardo

Si algo se tiene que destacar de este certamen, es el esfuerzo y gran acierto con el que el Ayuntamiento de esta pequeña localidad organiza este evento, dieciocho jóvenes novilleros han tenido la oportunidad de coger más tablas gracias a Alalpardo.

Mala novillada la reseñada por “Ruiz Palomares” para esta final, solo el sexto se podría salvar de la “quema”. Se repartieron dos orejas por coleta, reconociendo la labor de los toreros, después del fallo del jurado dieron como ganador, al alumno de la E. T. “El Yiyo” de Madrid, Guillermo García, a un solo punto quedo su compañero de la misma E. T., Marcos del Rincón, la verdad es que cualquiera de los dos hubiera sido justo vencedor, tercero quedo Fran Amaya, de la E. T. de Badajoz.

MARCOS DEL RINCÓN: Novillero que ha crecido en su concepto, con un manejo del capotero cargando la suerte y clase, ante unos oponentes mansos y sin raza decidió torear de verdad, consiguió sacar con la muleta lo que nadie podría imaginar, cuando uno no da nada por perdido este es el resultado, cortó dos orejas en su primero y gran ovación en el segundo. Marcos ya va pidiendo paso en el siguiente escalafón.

GUILLERMO GARCÍA: Guillermo ha conseguido plasmar su toreo con una buena técnica y conectando enseguida con el público, sus dos novillos tampoco dieron juego, el segundo un manso desde el principio, pero se nota que tiene las lecciones de la escuela bien aprendidas y gracias a la mansedumbre de los astados dejó ver cómo se puede crecer antes las adversidades, cada novillo tiene su lidia, Guillermo lo entendió. Se fue con un apéndice de cada animal.

FRAN AMAYA: Una desigual actuación, en su primero no consiguió acoplarse, era complicado, aunque podía haber hecho algo más, en el que cerró el festejo, el de mayor movilidad, sí que desde el principio salió con otra aptitud con una faena de gran nota, fue de menos a más trazando tandas de gran vistosidad. Oreja y oreja fue el resultado de sus faenas.

Escrito/Foto: Carlos Pinto