Novillero, de Jaén y se llama Alfonso Morales

  • Artículo de opinión de nuestro compañero Antonio Anaya Marín 

La provincia de Jaén, la de más ganaderías de bravo de España, ha dado buenos toreros y algunos han sido considerados como figuras. La lista sería muy grande y algunos sin ser figuras han sido importantes. Sin desmerecer a nadie destacaremos a Palomo Linares,  el más popular quizás, José Fuentes, Curro Díaz y sobre todo a Curro Vázquez, torero de aficionados, y muy de Madrid.

En los últimos años surgieron algunos novilleros que por unas causas u otras no llegaron a cuajar. Marcos Linares levantó grandes expectativas, incluso tomó la alternativa, sin que hasta ahora haya podido hacer realidad su sueño. Muy destacado, para este aficionado, fue y es Jesús Llobregat, de Linares, y que se formó en la Escuela de Jaén. Éste atesora un toreo de muchos quilates, con mucha calidad y clase, a la vez que con personalidad. Aptitudes que
inexplicablemente no han tenido la respuesta adecuada.

Tras esta temporada pasada, hoy destaca cuando apenas acaba de empezar como novillero sin caballos, Alfonso Morales, de Jaén y también de esa misma escuela. El toreo que muestra este jovencísimo novillero tiene mucho de diversas e importantes aptitudes para torear: clase, elegancia, poder, temple, mando, torería, enjundia, hondura… y todo eso porque, además, es valiente ante los pitones. De algunas de esas virtudes dispone de ellas en la justa medida, pues pasarse sería pura afectación y de otras tiene a raudales. Este novillero no da pases al
tuntún…no. No mueve la muleta sin más, a la manera de cierto destoreo actual un tanto de moda, ni se afarola porque sí, ni da pases cambiados buscando solamente la respuesta del público de toros. Sus trasteos tienen inspiración y sentido.

Alfonso Morales torea para esa afición que vive el mundo del toro sin otros intereses que gozar del toreo puro y auténtico, y muestra sus amplias credenciales para el futuro… ajustadas a lo que mandan los cánones de la tauromaquia.

Su estilo y su personalidad como torero están ya bastante definidos aunque como es lógico no al cien por cien. A veces puede dar la sensación de que no del todo, porque varía un poco su forma de torear adaptándose a las circunstancias de cada momento de la lidia, de cada tercio y de cada serie. Eso no tiene que ser forzosamente negativo. Sus muletazos y sus naturales llevando al toro, muy toreado, hasta detrás de la cadera, son excelentes y hacen subir muchos enteros su labor artística.

Tiene que corregir algunas cosas. ¡Faltaría más…! ¡Hasta las figuras deberían corregir…!

Pero, en su caso, ya no es sólo «tener algo», «verse en él maneras· o pensar que «tiene futuro».

Es que realmente lo tiene, si la vida, las circunstancias de él como persona, diecisiete años, su entorno, el acierto en sus profesores y lo consejos que reciba lo permiten. Además se le ve que está muy en lo suyo, muy centrado, muy sereno y con la cabeza en el toro y en su toreo.

Morales está dotado para el arte de la tauromaquia y Jaén puede estar contento. No es, no, un torero bullanguero, con actitud y buena técnica, no. Jaén tiene un torero bastante hecho y con muchas cualidades innatas y mejoradas a través del aprendizaje que es algo esencial también,  y deberíamos apoyarlo, cada vez más, sin tardanza y con empuje, mientras sigue su camino, por ahora bastante recto, hacia un  futuro muy esperanzador.

Mientras tanto y como aficionado le deseo al torero tranquilidad, fuerza, ánimo siempre, que aprenda cada día más, que observe y escuche, con humildad, y después, mucha suerte, vista y al toro.

Foto: Composición realizada con fotografías de Nines Ortega