- Los novillos de la «Jota», Antonio Martin Campos, de Jaén, no dieron apenas posibilidades a los novilleros actuantes
Novillos muy complicados con muchos de los defectos posibles: acusando mansedumbre, huyendo a las tablas, a los terrenos de nadie. Broncos, distraídos y con no buenas intenciones hicieron que tanto los novilleros como los banderilleros se tuviesen que emplear a fondo y en muchos momentos se transmitía el peligro y cierta sensación de que aquello podía ir a peor.
Hay que señalar que esta ganadería venía de cosechar importantes éxitos en temporadas pasadas, indultándose un novillo en Jaén, incluso.
Ayer, sin embargo, sólo tres novilleros como Aparicio, Vilau y Bastos (Tomás) con recursos suficientes, además de con mucha torería, actitud y pundonor consiguieron que aquello no acabase peor. Los banderilleros, en general, también evitaron situaciones difíciles con su profesionalidad,
Pedro Aparicio, de la Escuela de Jaén, que sin duda corrió con el peor lote, si es que hubo algún eral menos malo, consiguió en su primero construir una faena muy digna, con algunos pases de buena factura, en la que demostró igual que el resto de la tarde, ese toreo de siempre, toreo de quilates que lleva dentro. Sufrió una fea voltereta que le dejó mareado y una más suave y sin consecuencias apenas. En el cuarto hizo con el novillo lo que se podía y un punto más que él puso como torero con actitud y ganas y terminó dando la mejor estocada del festejo que hizo rodar al novillo sin puntilla.
Mario Vilau, de la Escuela de Cataluña, a pesar de su juventud, es un novillero muy interesante; construyó en el segundo, quizás el menos malo de la tarde, por decir algo, una faena solida demostrando los conocimientos y recursos de que dispone y sufriendo también una voltereta sin consecuencias. En su segundo del estilo del primero de Aparicio, consiguió mantenerse, con una gran disposición en el ruedo en un trasteo con dignidad y oficio.
Tomás Bastos, portugués de la Escuela de Badajoz, lo intentó todo con un novillo muy distraído, el tercero, y que no perdía la oportunidad de dar la tarascada correspondiente en cada ocasión que podía. En el sexto, otro quizás, de los dos menos malos nos mostró sus muchas cualidades, su personalidad, su oficio, su buen hacer y sus ganas de ser torero.
A los tres novilleros, cada uno con su concepción del toreo y todos dentro de la ortodoxia, nos quedaron ganas de volverlos a ver cuanto antes, con una novillada de otras características.
Consideramos que los trofeos fueron otorgados no tanto al especial lucimiento de los espadas, sino a su oficio, actitud, pundonor y torería en el ruedo, que les hizo estar con mucho mérito, por encima de los novillos, lidiando una de las novilladas más difíciles que seguramente les tocarán en su etapa sin picadores.
SÁBADO 12 DE AGOSTO – 1ª Novillada
Trofeo «Ricardo López»
Plaza de Toros de Castellar
Ganadería de Antonio Martin Campos fueron silenciados y algunos pitados tímidamente en el arrastre. Curiosamente el público aficionado no reaccionó con mayores muestras de desaprobación a los novillos, quizás sorprendido por las dificultades y complicaciones de las reses lidiadas
- Pedro Aparicio, ovación y oreja
- Mario Vilau, dos orejas y saludos
- Tomás Bastos, oreja en su primero y vuelta
Mario Vilau salió por la Puerta Grande.

Texto/Fotos: Padua