Los Ganaderos de Bravo luchando a brazo partido contra la tempestad

Numerosos ejemplos de la actitud de los ganaderos de lidia para llevar de comer y de beber a sus animales en estos días de tempestad, hielo, nieve y frío, dando un ejemplo imborrable de su tremenda capacidad para proteger el reino animal en los momentos más serios y de dificultad.

Las redes sociales y los portales han dado buena prueba de numerosos ejemplos desde una niña, Valeria, hija del mayoral de la ganadería de Sepúlveda, que ofrece un biberón caliente a un becerrito hasta los Veragua de Aurelio Hernando, copados y cubiertos por la nieve hasta las badanas de sus cajas corporales, abriendo paso con un tractor para que encuentren el cobijo necesario.

También David Sánchez, del hierro de El Montecillo, ha lanzado al vicepresidente del Gobierno un claro mensaje mientras estaba enterrado hasta las rodillas de nieve para dar de comer a sus toros, ubicados en las cercanías de la localidad toledana de Orgaz, diciéndole «aquí tenéis una buena dosis de bienestar animal  los verdaderos animalistas». «Los ganaderos somos los únicos ecologistas que no podemos hacer ERTE», decía el ganadero antes de proceder al saneamiento de sus animales.

Estos momentos vividos de tempestad y nieve ha dado también la medida del esfuerzo que supone atender día a día a sus toros, a su vacada, grande o pequeña con un riesgo más que evidente no solo climatológico sino de peligro por la cercanía y situación de los animales.

También hemos conocido a otros ganaderos, esta vez criadores de cabestros de guía, animales imprescindibles para el manejo de los toros, como Adolfo Arranz «Cholo» en Tudela de Duero con sus berrendos o Javier Bastida en Tordesillas con sus tudancos que prepara para  entrar en la cadena alimenticia y sus pilones estaban completamente helados con carámbanos duros y persistentes que no había forma de romper para que los animales pudieran beber.

«Cholo», que es además un extraordinario aficionado al toreo de calle, al popular, tanto como al de plaza y que es conocido por el mundillo taurino vallisoletano y regional invierte, se esfuerza, ordena y protege a sus berrendos con todo el ahínco posible. Y eso es una prueba más de que estos hombres, los ganaderos de bravo, son una parte imprescindible también en la fiesta de toros. Todos ellos están luchando a brazo partido ante una temporada que viene con incertidumbre y en la que todos esperan el comienzo de la actividad, tras la inmunización del maldito virus que nos destrozó a todos la temporada 2020.

Ánimo a todos ellos e invitamos a nuestros lectores a que vean en los enlaces, así como los videos grabados al respecto.

Texto: Jesús López Garañeda