Los «antis» mas respetados

  • «Artículo de Opinión» de nuestro compañero Antonio Cepedello

Los ‘antis’ de lo que sea, anticomunistas, antifascistas, anticatólicos, antimonárquicos, antimilitares y demás, han sido perseguidos, condenados, discriminados o marginados por este motivo a lo largo de la Historia, en distintos lugares y períodos en cada caso. Todos menos uno de estos colectivos, los antitaurinos, que nunca han sufrido estas injusticias por el hecho de estar en contra de la Tauromaquia.

Nadie ha sido por este motivo encarcelado, expulsado de su trabajo, exiliado, multado o excluido de nada a lo largo de los siglos de existencia del toreo y, por tanto, también de los que están en contra de este arte, tradición popular y cultural y rito milenario, tanto en España como en el resto del mundo.

El toreo ha tenido detractores de todos los colores, tanto de distintos sectores sociales como económicos, políticos o ideológicos. Ha sido atacado por reyes, papas o gobernantes y políticos considerados tanto de tendencia conservadora como progresista. Y ello es lógico, porque es un evento universal, sin ningún tipo de partidismo, excepto el de ser aficionado taurino o no.

Antitaurinos han sido monarcas como algunos ‘borbones’, magnates financieros o miembros del alto clero, que prohibieron a los sacerdotes acudir a estos espectáculos, pero también lo han sido y lo son dirigentes tanto de derechas como de izquierdas. Algunos de ellos, entre los que ahora se consideran ‘rojos’, no quieren acordarse de que los toros fueron la mayor afición y devoción de sus correligionarios de hace sólo unas décadas, como fueron los miembros de la ‘Generación del 27’ o ministros y presidentes de la II República Española.

El mismo respeto que la sociedad en general y los taurinos en particular, como afectados directos de sus críticas, hemos tenido a lo largo de toda la Historia con estos ‘antis’ es el que les pedimos ahora a ellos con nosotros. Basta ya de insultos, amenazas, condenas o desprecios sólo por tener una afición y devoción con la que ellos no comulgan. Unas discrepancias, acusaciones y críticas que siempre han podido proferir y propagar sin ningún tipo de problemas. Lo justo y lógico sería que su comportamiento fuera igual con nosotros, o no?

No creo que esto sea mucho pedir, aunque lo mismo a algunos de estos intransigentes, con prejuicios y sin escrúpulos, les parece demasiado. Ellos sabrán…..