Las Plazas de toros tienen que abrir y Madrid, la primera

La fiesta de los toros vive del público que la sustenta, sujeta y paga su abono.

Por eso es preciso que las plazas vuelvan a abrirse pues otra temporada más en blanco o con chispazos más o menos asistidos no podrá soportarlo y debería idearse de cara a él, con su apoyo indiscutible y participación.

Las ideas nuevas para reinventar una nueva forma de poner en el escaparate el producto del mérito, del riesgo y del valor. No se puede seguir dando argumentos manoseados para reconstruir, pues el profesional del toreo no aguantará mucho más si todo se basa en una parcial reconstrucción  reconstrucción donde se critica ácida y despectivamente al que quiere ejercer y poner en valor la actividad taurina.

En la pasada gira de reconstrucción, un aperitivo para mantener viva la llama de los toros entre los aficionados, se dieron festejos con control sanitario perfecto, sin contagios ni carga viral. Bien es verdad que en las plazas en que el Canal Toros de Movistar o la Televisión regional de Castilla la Mancha o de Castilla y León en las modélicas y necesarias novilladas sin picadores, si había dinero de la tele, el festejo se daba, pero en aquellos cosos en que no, si era solo la empresa la que se jugaba los cuartos, en bastantes ocasiones el espectáculo se suspendía por razones sanitarias

¿Por qué Madrid, la Comunidad de Madrid, no ha hecho como la Comunidad autónoma de Castilla y León, es decir, apoyando directamente la celebración de festejos taurinos en su propia tierra, y Las Ventas ha estado cerrada a cal y canto?.

Madrid, la catedral del toreo y de la fiesta de toros debería haber dado ejemplo a todos los demás. En su favor, tal vez habría que decir que si la plaza se abría aunque solo fuera para un par de festejos, el canon anual de pago a la Comunidad madrileña tendría que hacerse efectivo y esa es una cantidad muy respetable, por lo que cualquiera de los afectados tiene razón al recoger velas y mantener la puerta cerrada.

A todos nos gusta pedir que otros arriesguen, hagan, pongan la cara y la cartera para organizar festejos taurinos en pueblos y ciudades, pero cuando la inviabilidad económica asedia a la mercantil, es lógico que las empresas se tapen y no salgan a recibir al morlaco, ni mucho menos a porta gayola.

Creo que este verano veremos cuánto hemos aprendido de la situación más límite, extrema, dura y preñada de dificultad en nuestra historia reciente.

Pero eso sí, en nuestra tierra el camino para dar toros lo dieron el año pasado unos cuantos quijotes, enamorados de la fiesta, en El Espinar; Astorga; Medina del Campo; Fuentesaúco; Sahagún; Villoria, Cantalejo; Salamanca; Huerta del Rey; Maello, Quintana Redonda…con aforo controlado y el patrocinio de la Junta de Castilla y León.

Ya veremos qué nos depara este año nuevo cuyo primer clavo ha sido la suspensión del carnaval del toro mirobrigense.

Texto: Jesús López Garañeda

Foto: José Fermín Rodríguez