La Tauromaquia grita libertad y unidad

Son los dos timbres que marcan el devenir de la fiesta de toros: Libertad y Unidad, sin estas dos premisas es imposible su evolución.

El arraigo entre las personas lo tiene pero es un arraigo heredado, recibido, herencia de los mayores. Ahora es el momento de cada uno hacerlo realidad y sentirlo como propio, sin egoísmos ni falsas actuaciones que llevan a ese escaparate a la ruptura, a la quiebra, al final.

Desde hace tiempo, nadie discute que muchas personas introducidas en la auténtica vocación taurina y torera han despreciado, rechazado y no comprendido a parte de la actividad: Y así los festejos populares eran vistos con cierta lejanía e incluso rechazo o desprecio con la incomprensión total de una parte del mundo taurino, como si se tratara de un hijo pródigo que malgastó la herencia del padre en francachelas y diversiones viciosas frente a aquel que asumía el reto de seguir ofreciendo las tardes de toros dentro de un recinto, de una plaza, de un coso con la luz y el glamour de su celebración.

Personalmente he tenido mi más y mis menos con algunos de los aficionados distinguidos e incluso con toreros en activo, para tratar de hacerles ver la gran importancia que tiene la Tauromaquia popular. Y aquí una divisa excepcional ha sido la falta de apoyo decidido a la tradición taurina del Toro de la Vega que se celebraba en Tordesillas, siguiendo una costumbre, asumida, adoptada y encumbrada por el mismo pueblo liso y llano, el sencillo, al que se le da la vuelta en muchas ocasiones y al que se recurre tan solo cuando interesa. Esa lidia del toro tenía una impronta histórica inapelable, indiscutible y, sin embargo, estaba rechazado en cabildos, órganos y personas que podían haber hecho algo más por él, sobre todo cuando llegaron los malos vientos de la protesta animalista que veían en él la piedra angular de la Tauromaquia, antigua y popular, en un vestigio vivo que se conservaba en España.

Ahora es la Tauromaquia fetén, profesional, la que se encuentra en una encrucijada complicada, difícil y de solución enrevesada, compleja. Por eso se precisa la unidad de todo el estamento, para tener viabilidad económica lo que situaría al sector en el lugar de independencia que necesita, porque solo la viabilidad económica puede permitir la auto gestión. Y eso echando mano de todos los recursos disponibles pues, como dicen en un editorial,  «no podemos depender (solo) de la televisión para la celebración de un festejo».

Hay en juego más de un aspecto que solo se soluciona con esta dos realidades: Libertad y unidad. Lo contrario es engañarse y engañarnos.

Texto: Jesús López Garañeda