«La manga riega, que aquí no llega»: Acierto singular para revitalizar los toros.

Ayer Toro se vistió de gala y diferencia, como hace quince días lo hizo Cuéllar, en busca de la llamada para la recuperación de una fiesta tocada de ala y monotonía.

El jurado tiene una muy difícil papeleta para enjuiciar una actitud de chavales que quieren ser toreros y premiar al mejor de todos, cuando quienes participan y llegan a tocar la cinta de la meta con los dedos son merecedores por sí mismos del galardón, pues bastante tienen ya para aprender su oficio al que quieren dedicar la vida entera.

El sábado tarde estuvimos en Toro, en esa plaza emblemática y acogedora que revive el ayer de la Tauromaquia cuando se corren toros bravos por su albero y las miradas del tendido, gradas y andanadas se centran en observar el espectáculo, atrayente y singular, pese a la dificultad de acceso y el sacrificio que supone estar sentado en un palo de madera de anchura de otro tiempo. Pero todo se da por bueno cuando puede verse la suerte de varas en su singularidad, así como la lidia completa y entera de una fiesta que ya casi teníamos olvidada.

Solo fue una novillada, pero una novillada fetén con todos los pronunciamientos favorables para los utreros que los ganaderos trajeron a la ciudad de Doña Elvira para disfrute de la afición. Diferentes encastes de toros; diversidad de comportamiento en los animales lidiados. Tan solo faltó un «cabrera» para completar el escaparate.

Dicen que la fiesta está tocada de ala.

Pues aquí en Toro, los responsables de la Fundación del Toro de Lidia que celebran este ciclo de novilladas con caballos han acertado de pleno al proponer en la lidia seis ejemplos de seis ganaderías diferentes, bien presentados, sin trampa ni cartón.

Ver uno del Raso de Portillo junto a otro de Galache; un murube junto a un núñez o un domecq en una tarde de toros es una sensación emocional incomparable pues ahí se ve la variedad de la casta ganadera, sus sometimientos, sus acometidas, sus peligros, su repuches, sus entregas, su bravura.

Ahí es donde llega la manga riega dando esa sensación de frescura a una fiesta tocada de ala desde hace tiempo.

Promocionar los toros de nuestra tierra es esto, fundamentalmente esto tal y como ayer se ha planteado en Toro.

  • Texto: Jesús López Garañeda
  • Foto: José Fermín Rodríguez