La injusta situación actual del paso de Novilleros sin Picadores a con ellos

  • Deberíamos afrontar el grave problema y la injusticia que supone el paso de novilleros sin picadores a con caballos

Venimos hablando, en otras ocasiones y lugares, del muro enorme que se les alza a muchos novilleros sin caballos que no proceden de sagas taurinas o empresariales -estos lo tienen indudablemente más fácil- o gocen de la confianza y promoción de algún empresario, taurino importante o de un mecenas, tan escasos estos últimos en tauromaquia

A todos se nos llena la boca de un supuesto amor a la fiesta, pero hay que demostrarlo y para ello la Fundación del toro de lidia, los profesionales taurinos, asociaciones profesionales, ganaderos, escuelas y federaciones de escuelas, empresarios y administraciones locales y autonómicas, deberían afrontar el grave problema y la injusticia que supone el paso de novilleros sin picadores a con caballos.

Este pasado San Isidro los aficionados veíamos que en algunos de los novilleros que se presentaban en las Ventas con picadores, en la ficha del festejo figuraba en el lugar del nombre del apoderado, el de una escuela taurina madrileña. Me sorprendió aquello pues iba en la línea de lo que pensaba y concretamente de uno de los puntos que ya tenía escritos en este artículo y que por tanto expondremos más adelante.

Nos informamos y nos aclararon que en la Comunidad de Madrid se ha empezado a seguir un sistema novedoso y distinto. Parece que se fijan unas partidas concretas en las escuelas para la promoción de los novilleros sin caballos a con caballos. Gran paso que hace que los novilleros abandonen otras escuelas y se vengan a las de Madrid., lo cual vuelve a ser una desigualdad, aunque sea un avance.

Por tanto, y desde la atalaya de la afición, creemos que sería necesario intentar plasmar propuestas más concretas y variadas para facilitar el paso a festejos con caballos a los novilleros que empiezan. Se trataría de establecer medios para garantizar el debut y tres o cuatro novilladas más a los alumnos de escuelas que hayan destacado en sus carreras sin picadores, con trofeos, premios y la valoración de las propias escuelas. Todo lo que exponemos a continuación no es más que un boceto que será necesario concretarlo más, desarrollarlo y regularlo convenientemente para evitar tanta injusticia manifiesta y los tratos de favor sean estos por los motivos que sean.

Algunos dirán eso de “no nos compliquen la vida” y volverán a repetir aquello tan socorrido de “el que venga detrás que arree”.  Pero creerse que lo estamos haciendo todo bien y dejar las responsabilidades a los que vengan tras de nosotros, no creo que eso sea, precisamente afición y desvelos por la fiesta. Lo que está claro es que no son suficientes los medios, las formas y los escasos certámenes con picadores que existen actualmente. Por eso para garantizar una promoción, justa y adecuada, a los novilleros más destacados, en sus trayectorias sin picadores, lanzamos a grandes rasgos una serie de medidas.

La Fundación Toro de Lidia podría crear, o aumentar si es que existiesen, una serie de becas, así como llevar a cabo la promoción de acuerdos o convenios con empresarios de plazas de segunda y tercera categoría para que garanticen el debut con picadores y hasta tres o cuatro novilladas posteriores, en distintos lugares de nuestro territorio, a novilleros sin  picadores que hayan ganado, al menos, dos certámenes o trofeos en ferias sin picadores y a los semifinalistas o segundos clasificados y en cuyos carteles hayan participado en total más de seis novilleros sin picadores.

Conceder durante uno o dos años más, incluso, la tutela de las escuelas a aquellos novilleros que no tengan apoderados para el debut con  caballos, dando la posibilidad de que con acuerdos entre ellas y empresarios o ayuntamientos, se organicen festejos para el inicio con picadores al menos en tres o cuatro festejos a los alumnos que hayan culminado su paso sin caballos con brillantez y con buenas clasificaciones en certámenes o ferias de novilladas con más de seis participantes en el ciclo.  Las escuelas para ello recibirían las subvenciones adecuadas de las instituciones correspondientes, autonómicas o locales, y además se trataría de implicar en estos festejos para novilleros debutantes a las empresas colaboradoras en cada lugar. Esto tendría que generalizarse en todas las Escuelas taurinas, para que no existan discriminaciones, o al menos en las provinciales y siempre con la máxima transparencia.

En los pliegos de los concursos públicos de los Ayuntamientos e Instituciones locales o Autonómicas se valoraría especialmente para la adjudicación de los cosos taurinos, tanto la celebración de festejos sin picadores –sigue siendo muy importante- como la garantía de colaboración especial para la celebración de debut o festejos para novilleros noveles con caballos.

Las asociaciones de profesionales tendrían que abaratar de forma notable, en plazas de segunda y tercera categoría, los costes en las novilladas con picadores en los tres o cuatro primeros festejos de cada uno de los novilleros noveles que por un buen currículum sin caballos lo mereciesen.

Consideramos que esos tres o cuatro festejos, además del debut, serían suficientes para que en el novillero en cuestión se hayan podido apreciar las cualidades suficientes.

Somos conscientes de la cierta complejidad que puede mostrar un engranaje así, con medidas diversas, pero también creemos firmemente que los primeros festejos, se deberían garantizar a los novilleros triunfadores de certámenes y a los que han tenido buenas clasificaciones. Todo ello para asegurarnos la continuidad de nuestra fiesta de los toros y para renovar sus escalafones constantemente, sin muros del tipo alguno y evitar el grave riesgo económico de algunas de las familias, partiendo de que puedan siquiera hacerlo, que apoyan a sus hijos con el objeto de facilitarles los medios para que puedan tener una carrera como toreros. Claro que para esto hay que dejar de echar balones fuera y mirar hacia dentro del núcleo de la fiesta, analizar con autocrítica seria, y dejar que la luz y la transparencia entren sin miedo.

Texto: Antonio Anaya Marín