Frío, frío, Antonio Bañuelos, Toros sin albergue en sus bodas de plata ganaderas

Anda el ganadero burgalés de bravo Antonio Bañuelos, actualmente Presidente de la Unión de ganaderos de toros de lidia, viendo cómo paladean el frío sus toros que se congregan en el páramo de Masa.

No defrauda nunca Antonio y hay un público seguidor que escucha con atención sus palabras y opiniones. A lo largo de su exposición suele proyectar un video documental acerca de los llamados «toros del frío» que pastan en el páramo de Masa, allá por las tierras burgalesas de Hontomín en la finca la Cabañuela. Y ahora mismo lo hacen ya con nieve en las corvas, y pezuñas endurecidas.

Antonio Bañuelos explica siempre con claridad y de forma muy amena los entresijos de la creación de esta ganadería que cumple veinticinco años de vida, desde que llegaron a esas tierras burgalesas del Norte de la Comunidad las primeras reses del encaste ibarreño de Paloma Eulate, Torrealta, para empezar una emocionante aventura ganadera que le ha encumbrado entre los primeros ganaderos de bravo de España.

Incluso llegó a explicar los problemas tenidos por su ganadería hace unos años, al caérsele los toros en el último tercio. Analizadas las causas, estudiados los órganos de los animales científicamente, se llegó a la conclusión que el problema era de urea, que con una alimentación errónea para dotar de mayor volumen a las reses, se había adueñado de prácticamente toda su cabaña ganadera.

Puesto el remedio, los toros del frío, como se conocen a estos animales, han alcanzado un prestigio merecido, una bravura significativa y una demanda del producto que a la postre es el objetivo de cualquier explotación ganadera.

Antonio Bañuelos además destacó que en las tientas de madres, sobre todo las que se llevan a cabo con la presencia de los novilleros del bolsín riosecano, el denominado Certamen de la Ciudad de los Almirantes, donde se permite la presencia del público porque eso también influye en que la vaca en vez de distraerse con la gente, se encela con la cabalgadura, siendo este aspecto uno más a tener en cuenta con los animales.

El frío invierno echa su capa de albura y frío en las capas de sus toros, pero ellos reburdean cuando la ventisca sopla con ganas por tierras de Burgos.

Texto: Jesús López Garañeda

Foto: José Fermín Rodríguez