¡¡¡ Fortaleza Torera !!!

  • Artículo de opinión de nuestro compañero Antonio Cepedello
Es una fortaleza y no sólo de piedra, sino de los valores de la Tauromaquia. La singular y coqueta plaza de toros de Segura de la Sierra (Jaén), que está enclavada en el patio de armas y las caballerizas del castillo medieval de esta localidad jiennense, permite trasladarse a los aficionados taurinos a otra época, donde nuestro rito milenario era ya una tradición legendaria y cultura popular. Es todo un lujo y una gozada especial poder ver una faena de las actuales desde los mismos lugares donde hace siglos las contemplaban nuestros antepasados, aunque fueran muy distintas, pero mantienen a los dos protagonistas fundamentales de este arte universal, el hombre y el toro bravo.
Tienen una importancia fundamental para la historia del toreo en general, y para la particular de esta zona de la espectacular, bella y peculiar Sierra de Segura, la labor y el esfuerzo de todos los que durante las últimas décadas han colaborado para mantener la celebración de al menos dos festejos anuales, los días 6 y 8 de octubre, con motivo de las fiestas patronales locales de la Virgen del Rosario, en este pintoresco coso, tanto por su ubicación como por su infraestructura y entorno. El torero alicantino Paquito Esplá, padre de los matadores Luis Francisco y Juan Antonio, fue uno de los principales impulsores de estos importantísimos acontecimientos, que han contado también con la colaboración de figuras del toreo como Enrique Ponce, Dávila Miura, Vicente Barrera, los hermanos Tomás y José Antonio Campuzano, El Fundi o Curro Díaz, entre otros.
Esta curiosa e histórica plaza de toros tiene forma rectangular, no circular como es lo habitual ahora, pero sí lo era antes cuando se utilizaban para ello las propias plazas urbanas de las poblaciones. No tiene ya muros de protección, que el cruel y duro paso del tiempo se los ha llevado con la lluvia, el aire, los efectos de algún terremoto y la propia mano del ser humano. De todas formas, han durado muchísimo más que cualquier construcción actual. Por tanto, no cuenta con gradas, por lo que los espectadores deben situarse en las faldas del monte donde se asienta este castillo. Ello permite observar una imagen panorámica muy endémica del lugar, además de propiciar un ambiente muy popular y festivo. El cobro de entradas no es posible, lo que acerca más estos espectáculos taurinos a todo el mundo y hace también más aficionados.
Esta plaza, que es una de las más antiguas y curiosas de España, cuenta también con otra particularidad, que es una torre, que se utiliza de enfermería durante los festejos y que en su época de población amurallada era una de las puertas de acceso a su casco urbano. Una localidad que cuenta con una rica historia y relevancia durante las distintas civilizaciones de sus residentes, sobre todo de los musulmanes y cristianos, que la eligieron como la capital de toda esta zona con tanta riqueza no sólo forestal, sino también ganadera, agrícola, cultural, religiosa o política. Muy unida durante mucho tiempo a la Orden de Santiago, cuyo comendador era el escritor segureño Jorge Manrique. Cuenta por ello con una gran riqueza monumental, además de su castillo, como es la Iglesia y el Colegio de los Jesuitas o los Baños Árabes, junto a sus puertas de entrada y miradores con panorámicas de encanto.
La Sierra de Segura es la comarca de la provincia de Jaén con mayor tradición taurina en cuanto a festejos populares se refiere, porque en la mayoría de sus localidades los encierros de reses bravas son el centro y acto principal de sus celebraciones. Era y es también cuna de grandes matadores y banderilleros, como son los casos actuales de Alberto Lamelas, José Carlos Venegas o Víctor del Pozo, además de contar con los famosos ‘toros ensogaos’ de Beas. Cuenta también con varias ganaderías estables y algunas itinerantes que pastan allí durante determinados períodos de tiempo, porque aún llevan a cabo la trashumancia.
Los dos festivales taurinos de este año en Segura de la Sierra han sido triunfales, con grandes faenas y corte de numerosos trofeos, donde ha destacado, por su juventud e inexperiencia, la actuación de Alfonso Morales, novillero jiennense sin picadores, que sorprendió a los espectadores por la firmeza, valor y belleza de su lidia a un buen novillo de la ganadería de ‘El Cotillo’. Otro de los aspectos positivos de estos festejos tradicionales, además de los indicados, es que suponen también una oportunidad e ilusión para los chavales que empiezan en esta vocación y profesión tan bonita y difícil a la vez, porque además de una oportunidad para torear, les permite hacer el paseíllo junto a matadores y figuras del toreo, como en esta ocasión han sido Víctor Puerto, Curro Díaz, José Carlos Venegas, David Galván, Alberto Lamelas, Juan Ortega, Víctor Hernández y Samuel Navalón.
Enhorabuena a todos los que ahora y antes permiten que la Tauromaquia cuente en la provincia de Jaén, dentro del Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas, que es el más extenso de España, con una auténtica fortaleza en defensa de nuestro legendario arte universal y rito milenario. ¡Va por ellos!