- Artículo de opinión de nuestro compañero Antonio Cepedello
El falso buenismo animalista de las autoridades mexicanas es inadmisible, dictatorial e irracional. Imagínense que a los ganaderos les prohíben utilizar todo tipo de instrumentos sangrientos y martirizantes para sacrificar en los mataderos a sus reses y poder así vender su carne. O que al dueño de una mascota no le permiten tampoco por ley que tenga una actitud dura y firme con sus animales, para acostumbrarles a convivir con ellos y enseñarles los hábitos necesarios para ello. Son dos decisiones absurdas, dictatoriales, incomprensibles e interesadas. Pues esto es lo que aprobó el pasado 18 de marzo el Ayuntamiento y Congreso de la Ciudad de México (CDMX) contra las corridas de toros. Es decir, condenar de forma sibilina, hipócrita y falsa a desaparecer a la Tauromaquia, porque los festejos taurinos son inviables ya con las condiciones impuestas ahora, como lo serían en los otros dos casos cualquier tipo de explotación ganadera o la adopción doméstica de animales.
Estos personajillos gobernantes, títeres de sus mecenas antitaurinos, tienen la desfachatez de alegar que lo hacen «para evitar que se lastime a los toros y a los toreros». Malditos fariseos. ¡Qué sabrán ellos de los sentimientos, sensaciones y deseos de los diestros y del ganado bravo! Todos los tiranos dicen siempre que actúan para defender a sus ciudadanos, trabajadores o esclavos cuando imponen su criterio e intereses. Ellos no van a ser una excepción. Y sabían de antemano que esta nueva normativa haría imposible celebrar estos espectáculos sin sangre, como así ha sucedido esta temporada en la plaza de toros más grande del mundo, donde la empresa de esta Monumental ya ha suspendido su programación.
Esta nueva legislación prohíbe el uso de objetos punzocortantes durante la lidia, además de la muerte del toro, tanto dentro como fuera del ruedo. Sólo permite el uso del capote y la muleta. Obliga a proteger los pitones y limita el tiempo de las faenas a 15 minutos. Todo ello elimina los elementos esenciales de las corridas de toros, porque implica un cambio estructural que altera toda su naturaleza. Es decir, se las carga por completo. Y no acaba aquí esta barbaridad, porque esta injusta, ilegítima e irracional ley también impone sanciones económicas superiores a los 300.000 pesos para los que las incumplan. Una auténtica persecución criminal.
Esta decisión supondrá también la desaparición del toro de lidia, porque provocará el abandono de las ganaderías bravas mexicanas. Al no ser viables los festejos taurinos, sus propietarios llevarán a todos sus ejemplares al matadero. Pero eso les da igual. Dicen que defienden a esta especie, una de las más milenarias del mundo, cuando saben que la van a llevar a su extinción. Vamos, lo mismo que pasó en los países donde fue prohibida la Tauromaquia. Estos nefastos antecedentes tampoco les sirve para nada, porque lo que en realidad buscan es lo mismo, aunque con argumentos falaces y disfrazados de ecologistas, animalistas o ‘progres’.
Esta normativa, además de atentar contra la fauna, flora y el medio ambiente en general de la capital de México, es también un ataque furibundo contra la libertad, la cultura, la historia, los valores, las tradiciones, el bienestar y la economía de sus ciudadanos. Lo mismo que piensan hacer desde 2027 en Colombia, porque está claro que esto es una estrategia global, como ahora casi todo lo es. Un movimiento fascita y terrorista que lleva ya muchos años pululando. Una suspensión judicial detuvo ya en 2022 las actividades taurinas en el país centroamericano, pero al año siguiente su Corte Suprema de Justicia permitió la reanudación.
El gravísimo daño ecológico y cultural de esta nueva legislación se une a la ruina financiera que supondrá para un amplio sector de la población, porque, según cifras del propio Ayuntamiento y Congreso de la Ciudad de México, en 2023 los espectáculos taurinos generaron una riqueza de alrededor de 350 millones de dólares, que no se marcharon a otros lares, como lo hacen con sus ganancias las multinacionales ubicadas en esta ciudad, sino que se quedaron allí. Generaron también más de 80.000 empleos y una recaudación de dinero público por el pago de impuestos de unos 50 millones de dólares. Es decir, que esta nueva legislación generará más pobreza y desempleo, sobre todo en las clases sociales menos favorecidas, en un país ya de por sí empobrecido. Y también, a pesar de ello, la han aprobado. Está claro lo que quieren estos impresentables, o no?.
La Monumental de México, que fue inaugurada hace casi un siglo, ha sido escenario de corridas históricas, con toreros locales, españoles, franceses y del resto de América, como Luis Procuna, Eloy Cavazos, El Juli, José Tomás o Morante de la Puebla, entre otros. Sus cerca de 50.000 espectadores ya no podrán volver a ocupar sus gradas. Se nos cae el coso taurino con más capacidad del mundo. Y eso no lo podemos consentir los aficionados de verdad, tanto por activa como por pasiva. Hay que volver a abrir sus puertas a golpes de libertad, justicia, lógica y bondad, pero no de la maldad que impera en estos falsos buenistas animalistas.