De 5.000 a 500 euros, el precio de un toro bravo

Asola gentes y bestias la terrible y catastrófica pandemia destruyéndolas con su arma contagiosa y letal distribuyéndose por todo el orbe mundial con la intensidad y decadencia con que nos desayunamos cada día en el confinamiento de una casa.

Y el cuchillo cachicuerno de la muerte ha entrado en las ganaderías de lidia para acabar con gran parte de su patrimonio animal, cultural, profesional y dinerario, pues muchos ganaderos envían a las salas asépticas de los mataderos sus reses por el precio de la carne que ronda, euro arriba o euro abajo, los 500 euros de ganancia por ejemplar. Y todo por no poder mantener, pese a la primavera boyante, a todos sus animales.

 «Sobrevivir a esta crisis va a ser durísimo y hay ganaderías que pueden caer; pero si en 2021 no hay toros, la debacle será total”. Así se expresa Javier Núñez de la Palmosilla quien, a fecha de hoy y pese a no haberse celebrado ni un festejo, ha llegado ya al centenar de toros sacrificados en el matadero para salvar así la ganadería.

Se ha apuntado como una de las soluciones, de bastantes otras razonables que pueden aplicarse ante la crisis, la que vendría por un abaratamiento global del sector, desde lo que cobran los matadores de toros hasta el precio en taquilla por una entrada.

Y ¿qué sucede con los trabajadores de las explotaciones agropecuarias?. ¿Siguen percibiendo su salario por el trabajo que realizan o ya tienen  encima de sus espaldas y de sus familias a cargo el expediente de regulación de empleo?.

Ciertamente ningún ganadero por fuerte que sea económicamente puede soportar él solo la crisis en su ganadería, mantener los empleos, adquirir piensos, productos sanitarios para sus ganados, pagar los elevados impuestos que soportan, si no hay lidia de reses por un precio justo en pueblos y ciudades. Esto sí que es la pescadilla que se muerde la cola. Y aquí ya no valen ánimos solamente, sino obras, decisiones, actuaciones, intervenciones, realidades palmarias para conseguir que el mundo del toro reverdezca como se merece.

Tenemos que darnos cuenta que la mesa de la Tauromaquia, cuyo tablero es el público, se sustenta sobre cuatro patas: toreros, empresarios, administración y ganaderos. Todas son importantes pero la ganadería es quien sustenta a las demás.

Escrito por Jesús López Garañeda

Foto: José Fermín Rodríguez