Ciudad Rodrigo, «un Bolsín de sueños»

  • «Artículo de Opinión» de nuestro compañero Antonio Cepedello

«La vida es sueño y los sueños, sueños son», que ya hace mucho tiempo lo dijo Calderón de la Barca. Entonces, un grupo de aficionados taurinos de Ciudad Rodrigo aún no habían creado un bolsín para reunir las ilusiones de centenares de ‘maletillas’, esos jóvenes que hace sólo unas décadas iban con su hatillo de ganadería en ganadería en busca de cumplir su sueño.

Ahora, ya estos soñadores del toreo no necesitan desgastar las suelas de sus alpargatas, pasar penurias hasta darle bocados al aire, ni humillarse ante ciertos ‘señoritos’ del toro para cumplir sus ilusiones. Y todo ello es gracias a la labor altruista de los organizadores de certámenes taurinos como el mirobrigense, que tienen un mérito que aún no se les ha reconocido como se debería, pero que algún día la Tauromaquia les hará justicia.

Allá donde España cambia su nombre para llamarse Portugal, llevan ya 68 años de trabajo, lucha y esfuerzo para permitir que cientos de novilleros tengan la oportunidad de darle pases a una vaca, donde necesitan volcar todos los esfuerzos, aspiraciones y sentimientos de muchos años. Ese trabajo no tiene un valor material tangible, pero sí un agradecimiento eterno por parte de todos estos aspirantes a toreros y de sus escuelas taurinas.

Este bolsín de sueños forma parte de la verdadera gran fiesta del toro en España. No tiene tanta publicidad ni el boato de los ‘Sanfermines’ de Pamplona, pero sí más historia, prestigio y sobre todo humildad, además de ser una celebración rural, donde se encuentra el origen milenario de la Tauromaquia, y no un invento urbano para el turismo, tan al uso en nuestro tiempo.

El ‘Carnaval del Toro’ de Ciudad Rodrigo no contará con miles de visitantes venidos de todo el mundo, entre ellos muchos famosos, pero sí disfruta de la participación de los habitantes de toda una comarca y una provincia que está volcada con el toro desde hace siglos, y no sólo durante una semana o cuando aparecen las cámaras de televisión, sino en todas las mañanas, tardes y noches de frío, calor o lluvia de cada año en las numerosas ganaderías de sus pueblos y dehesas interminables.

La importancia del apoyo de los organizadores de este certamen sin picadores a la Tauromaquia en general, y a sus futuros principales protagonistas de este arte en particular, será valorada por la historia. Los que admiramos esta inmensa labor sólo podemos darles las gracias una y otra vez a estos farinatos, además de desearles una larga vida a su Bolsín y a su Carnaval del Toro. Por el bien de Ciudad Rodrigo, Salamanca, Castilla-León, España, Europa y la Humanidad.