A Juan Pérez Marciel le han dado hasta en el carné de identidad

Y todo por aquella intervención de algunos de sus seguidores que pusieron el grito en el cielo tras su intervención triunfal en la novillada de Quintana Redonda que no fue suficiente para pasar a la semifinal.

Sin embargo una carambola, al lesionarse Navas, uno de sus compañeros, y abandonar el circuito, le permitió entrar sustituyéndole en la primera de ellas celebrada en Villoria. Y allí en la localidad salmantina el papel de su examen quedó por detrás de sus compañeros de terna, aunque su actuación estuviera valiente y aseada como pudimos comprobar.

Hay algo muy importante que recalcar sobre todo para cuantos desean intervenir en estos y semejantes certámenes.  Nada más y nada menos que cuando se constituye un Jurado se especifica en las bases que su decisión es inapelable.

Otra cosa son los gustos de unos y de otros, las filias y las fobias, el amigo o el medio amigo. Pero en todo concurso si no aceptamos la decisión del jurado, se falla por la base.  Otra cosa es estar o no de acuerdo con ella.

A varios miembros del Jurado les han criticado por adoptar la decisión que tomaron. Al muchacho le hicieron refunfuñar y lamentar hasta que la ocasión, que la pintan calva, le echó una mano y devolvió la tranquilidad a su vida.

Un torero, en primer lugar tiene que tener un comportamiento ejemplar y estar  las duras y a las maduras, porque las actitudes en este mundo de los toros son demasiado subjetivas e interesadas. Pero también los miembros del Jurado, no deben entrar en el juego de la réplica y la crítica, a veces con cierto escarnio, sino limitarse a dar cuenta de sus decisiones en las actas de cada jornada en vez de formar parte de la crítica que llaman «constructiva y entendida» sin contraponer la opinión del otro aireando tan solo la suya, pues eso es ser juez y parte y siempre se ha dicho que no se puede soplar y sorber.

En fin. Al final aquí quedó una forma de promoción, merecedora de una réplica y repetición cuando la temporada que viene permita de nuevo esta llamada a los chavales que quieren ser toreros.

Texto: Jesús López Garañeda

Foto: José Fermín Rodríguez