1ª del «Promesas de Nuestra Tierra» en Casarrubios del Monte, Puerta Grande para los Aficionados

Extraordinaria respuesta en esta localidad toledana a su primer festejo, después de varios meses con la plaza cerrada.

En las últimas temporadas no ha sido fácil ver una asistencia significativa, hoy se ha reivindicado rotundamente el apoyo a la tauromaquia llenando su aforo, dentro de las restricciones y distancias de seguridad establecidas, los tendidos están hablando y solo los “sordos” no quieren oírlos.

En el ruedo reses de D. MARIANO DE LEÓN, ganadería de la casa, para su lidia también novilleros toledanos, RAÚL MORA, DANIEL PÉREZ Y MIGUEL SERRANO.

Los astados justos de peso y fuerza, aunque dieron un juego suficiente para que los de luces brillaran algo más que por su vestido, destacar el primero por su nobleza, y el ultimo el peor, tal vez su caída al inicio se acusó en sus cuartos traseros, varios han sido ovacionados en el arrastre.

RAÚL PUEBLA: Desde el principio entendió frente a quien estaba y que podía ser una tarde importante, sus largas cambiadas de inicio preveían la intención de Raúl, los trasteos con la muleta quedaron más en la intención que en acierto, no es torear bien sino distinto, al cierre puso rodillas en tierra, confirmaba la aptitud y arrojo de este novillero. Oreja.

Su segundo no ira de iguales condiciones, tampoco la de Raúl, por más empeño que se tenga no todo puede ser corazón, ya con el capote tuvo un aviso, su aptitud ha sido buena, logró alguna tanda interesante con la diestra con una faena de más a menos. Oreja.

DANIEL PEREZ: Con el segundo que salió al ruedo Daniel también le recibió con largas cambiadas, tenía un pitón derecho que acertó en aprovecharlo, se le ve técnica aseada, resolutivo, con un paso más al pitón contrario lograría más trasmisión. Oreja.

Su segundo oponente ha sido más complicado, Daniel ya está placeado y ha sabido cómo salvar los papeles, pero como en el anterior, con la técnica quedando frio, al final de faena decidió dar un giro y con una valientes manoletinas de rodillas calentó los tendidos, rematando con una soberbia estocada, por si sola de premio. Dos orejas.

MIGUEL SERRANO: El debutante, pese a su bisoñez, a la altura de lo que se busca en este certamen, ver a una promesa. No podía estar por debajo de sus compañeros y repitió el mismo lance para recibir al tercero de la tarde, algo descoordinado en el capote aunque con esencia de gusto, remató con un arriesgado farol de rodillas, sin conseguir una ligazón en la faena denotó una izquierda exquisita, a pesar de los naturales fallos por el escaso bagaje, el público saboreó un toreo añejo. Dos orejas.

Con el que cerró plaza, logró la más sonora ovación de la tarde, verónicas, larga cambiada y delantales, con personalidad, un novillo sin fuerza, complicándose al caerse y parecer que se había dañado los cuartos traseros, no permitió rendirse logrando muletazos muy sentidos que nadie esperaba ver. A Serrano le queda un largo camino, si va por el correcto puede dar que hablar. Vuelta al ruedo.

En general, no solo de esta tarde, añoro la torería en los ruedos, un Torero además de serlo, tiene que parecerlo, ese andar por la plaza, el paseíllo, al salir de una tanda, colocarse, ir por la espada, todos esos momentos el torero sigue siendo el centro de atención. En alguna ocasión me he acercado a la iglesia de Santo Tome, en Toledo, para ver una joya de la pintura “EL ENTIERRO DEL CONDE ORGAZ” de el Greco, un estilo que de inmediato se relaciona con el pintor, por más que lo miras más te fascina, te das cuenta lo que logra con infinitas pinceladas, si borramos unas pocas esa obra de arte quedaría en algo interesante como mucho, en el toreo es lo mismo, exigimos que se trate como arte, artistas, pero en el albero se olvidan muchas pinceladas sin las que esos “cuadros” tendrán el marco adecuado para colgar en el museo de los recuerdos.

Texto/Foto: Carlos Pinto