El Certamen Taurino «La Piña de Oro» declara «desierto» el premio al ganador de la XV edición

  • EL Hoyo de Pinares celebró la segunda novillada del Certamen donde se lidiaron novillos de Víctor Huertas para Israel Guirao y Rubén Vara

Los novillos de Víctor Huertas, de bella presentación, no pudieron repetir el lucido comportamiento de los dos certámenes precedentes, adoleciendo esta vez de escasa entrega, salvo el buen último de la tarde. El primero, por su lado, debió ser devuelto por manifiesta carencia de fuerza para la lidia.

Los jóvenes diestros Israel Guirao y Rubén Vara desplegaron cumplidas actuaciones pero fallaron al rematarlas por el mal uso de la espada y el descabello.

ISRAEL GUIRAO desplegó una función terapéutica para convencer a su primer oponente de que embistiera sin doblar repetidamente las manos, a base emplear la distancia, el toque, el temple y el ritmo precisos en el manejo de la muleta. Faena de mucho mérito para el aficionado pero que no culminó con la espada. Se escucharon pitos al toro y aplausos para el torero. A su segundo, reticente a emplearse, con la cara siempre a media altura, le practicó una
faena aseada pero que no le impidió llegar entero al final por lo que encontró dificultades para rematarle. Se escucharon pitos al toro y aplausos al torero.

RUBÉN VARA, mostrando siempre su disposición, buen hacer y entrega, acertó de pleno en los tercios de banderillas donde desplegó su facilidad para ganar la cara de novillo y colocar los pares con emoción, brillantez y precisión. Su primer novillo, de viaje corto, reticente a humillar y presto a revolverse, obligó a una faena breve pero solvente que culminó tras la espada con cinco descabellos que limitaron el premio final a unos aplausos.

Al cuarto y último lo banderilleó también con brillantez, haciéndose con él muy bien por la derecha y resultando más dificultoso por la izquierda. Mató con una estocada muy baja, dando por este motivo la vuelta al ruedo por su cuenta con muy poca petición.

En resumen, novillada deslucida en la que los diestros tuvieron cumplida actuación pero con un uso deficiente de la espada o el descabello.

El jurado del certamen, a la vista de que entre las actuaciones desplegadas, notables en su conjunto, no apreciara una claramente destacada de las demás, decidió declarar desierto el premio en esta ocasión.