- «No echemos más balones fuera», es un sabio dicho popular que ahora es más que acertado y necesario que nunca en el sector taurino español
No busquemos más enemigos en el exterior, que esos ignorantes existen desde que la Tauromaquia es Tauromaquia, y nunca han podido ni podrán con ella. Empecemos más a mirar hacia dentro para corregir lo que falla, que puede llevar a nuestra sagrada afición y vocación a un callejón sin salida.
Lo primero, y de acuerdo por completo con el reciente artículo de opinión publicado en esta misma web por mi compañero y paisano Antonio Anaya, enhorabuena por ello, es garantizar el futuro de nuestro arte. Para ello, es fundamental facilitar el camino de los becerristas novilleros sin picadores, pero no con falsas palmaditas en la espalda y elogios fariseos para sacar el mayor provecho personal posible, sino con medidas que les permitan torear cuando den el decisivo pase a festejos con picadores.
Las Escuelas Taurinas actuales garantizan la formación de los aspirantes a toreros mientras lidian espectáculos sin caballos. La eficacia y necesidad de su funcionamiento creo que está más que demostrada. Entonces, por qué no se amplía su cobertura hasta que sus alumnos lleguen a tomar la alternativa como matadores. Sólo sería necesaria dotarlas de más medios y competencias para que continuaran la dirección de estos novilleros hasta su doctorado.
Así, se acabaría de un plumazo con ‘engaña ponedores’, ‘mecenas blanqueadores’ o ‘interesados aduladores de padres’, además de toda esa ‘fauna’ que van a aprovecharse de estos críos y sus familias, pero que luego, para justificar sus tropelías, siempre tiene el recurso de echarle la culpa de todo a políticos, gobernantes o a los profanos animalistas.
Nadie puede negar que la Tauromaquia, además de un arte, rito y vocación, puede ser un negocio o medio de vida para muchos profesionales, pero siempre que primero lo sea para sus principales protagonistas, los toreros, pero en sus escalafones anteriores de formación debe estar controlada por el propio sector y por la Administración en general.
Es necesario e indispensable la dotación económica de las Escuelas Taurinas, por parte de las instituciones púbiicas y los propios taurinos, para que la etapa de novillero con picadores esté garantizada para todos los aspirantes a matadores que demuestren ganas y cualidades para ello. No sólo para los que tengan ‘padrino’, que el ‘bautismo’ debe ser también en los toros un derecho de todos. Los circuitos organizados durante los últimos años por la Fundación del Toro de Lidia es una buena prueba de ello.
Algo que parece tan sencillo y claro no se lleva a cabo, porque tropieza con intereses disfrazados de ‘taurinos’, que hacen tanto daño o más a la Tauromaquia como los mecenas multimillonarios del movimiento animalista. Pañuelo verde para todos ellos.
Texto: Antonio Cepedello
Foto: Lozano