EL DOMINICAL

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Jueves, 01 Noviembre 2018 14:28

Los “mataos” por dignidad y vergüenza torera

Escrito por  Jesús López Garañeda
Los “mataos” por dignidad y vergüenza torera Foto: José Fermín Rodríguez

Al hilo de tantas cosas como suceden en la vida diaria y en cualquiera de las actividades bueno es y parece pensar en voz alta tantas y tantas cosas como se podrían cambiar para mejorar aunque siempre con la subjetividad de quien lo dice.

En el aspecto político se llevan la palma los comentarios, opiniones, sugerencias y decisiones de periodistas inclinados hacia uno de los lados de la balanza, normalmente aquel que siempre atiende, ayuda, promociona, premia e incluso obsequia al manso, al fiel, al amigo. Eso es así desde que el mundo es mundo por mucha facundia que nos cuenten.

De lado no se puede dejar nuestro mundo de los toros, al que queremos ver siempre mucho más emocionante, renovado, sincero y honorable. En él ejercen personas de la más variada concepción ética, moral, creyente o todo lo contrario, llevando el día a día los negocios taurinos tan variopintos y diversos aunque todos ellos con el denominador común de resultar beneficiosos al individualista, al grupo o familia que representa o a la entidad mercantil que ha puesto encima de la mesa el adelanto de la inversión.

Un aficionado me dice que los auténticos “antitaurinos“, están en los callejones de las plazas; son mafias, recelos, envidias, avaricias, idolatrías, malos modos, etc.
Mientras tanto los aficionados nos partimos la cara por la fiesta para defender los negocios turbios de estos consentidos. Y el grito de ¡basta ya! sale espontáneo, rompedor, explosivo:  ¡Basta ya de reinonas y sus secuaces, que impiden las oportunidades de muchos, basta ya de oscurantismo dentro de la fiesta donde hasta los capitalistas son “una mafia”.

Y concluye ¿qué se puede decir de entre los toreros cuando uno no quiere ir ni actuar con  este o aquel colega de alternativa, con esta o aquella corrida, por aquello de la categoría o de posible sombra en el éxito del excluyente?. Luz y taquígrafos y esos tienen que ser los periodistas taurinos, pero me temo, que la gran mayoría estén metidos hasta el corvejón en este círculo vicioso.

En esta temporada que acaba y en otras anteriores, a mí personalmente me han echado en cara que abusamos, que comemos, que merendamos y que tenemos comiendo de la mano a parte de la torería andante. Seguramente en un rebufo zahiriente y vengativo de esa lengua tan larga y viperina que amplía la ignorancia y la suposición de generalizar a todos y meterlos en el mismo saco. Con el ejemplo fácil se entenderá: Basta que unos cuantos, muchos o pocos, políticos sin alma roben a los ciudadanos para que se generalice a todos como ladrones. Se haya repetido aquello pasado del “sobre” entre los grandes cronistas taurinos, para que todos estén, estemos, en el mismo saco. Es ley miserable de vida. Y más cuando en realidad ni hemos comido ni una pipa ni un cacahuete de ningún profesional. Sí sonrisas, apretones de manos, abrazos y palmadas en el hombro, aduladores de una labor leal desarrollada sin más intención que la de ayudar a quien lo necesita y ejercer la labor informativa de forma objetiva y sincera, como nos enseñaron a actuar desde pequeños.

Parece difícil poner el cascabel al gato y limpiar como la patena algo que es en sí un negocio, en otro tiempo mucho más atrayente e importante, y hoy denostado y desprestigiado hasta extremos escandalosos al fallar el “money, money” para repartir entre cuantos intervienen.

Por eso, buenos tiempos son los actuales de este invierno que se acerca para meditar, pensar, reorganizar, hablar y adoptar decisiones que hagan pervivir la profesión de torero como lo que siempre fue, una vocación incardinada en lo más profundo del alma de un  ser humano. Lo otro, es seguir mareando hasta caer en el pozo airón y que todo se diluya, más tarde o más pronto, como arrastra el aire los papeluchos de la calles.